Vivir en El Sueño

Ta-Nehisi Coates habla de “El Sueño", un espejismo en el que las personas no pueden ver con claridad la realidad histórica y social de su país. En México también aplica el término, existe una tendencia a ignorar ciertas realidades y cosmovisiones

Por: Juan Islas Villarreal

En su ensayo autobiográfico Entre el mundo y yo (Between the World and Me), Ta-Nehisi Coates habla de “El Sueño.” Para el escritor afroamericano, El Sueño es un espejismo. Las personas blancas viven en el sueño, lo que les impide ver con claridad la realidad histórica y social de su país. ¿Cuál es esa realidad? Que la prosperidad de la nación más poderosa del mundo está cimentada en la opresión y —de forma específica— en la explotación de la población de ascendencia africana, en particular, y de otras minorías en general. El Sueño es una forma derivada del “Sueño Americano,” el ideal que asegura que la prosperidad de los Estados Unidos de América está fundamentalmente basada en los principios de libertad e igualdad. Coates, como ya dijimos, nos asegura que no es el caso. 

Creo que el monstruo debajo de la cama del concepto de “El Sueño” tal y como lo utiliza Coates es la ignorancia. No de él, lógicamente, sino de quienes hablan: “aquellos que creen ser blancos,”1 de quién se beneficia de la opresión a la que se refiere, intencionalmente o no. Pero se trata de un tipo de ignorancia especial, una que en muchas ocasiones no solo es voluntaria, sino estratégica.

El concepto de ignorancia estratégica ha sido formulado por la socióloga y profesora de la Universidad de Essex, Lindsey McGoey, y lo define de dos maneras: 1) la ignorancia estratégica defensiva como “cualquier acto que movilice, manufacture o explote hechos desconocidos dentro de un entorno amplio para evitar responsabilidad por actos cometidos con anterioridad” y 2) la ignorancia estratégica ofensiva como “situaciones donde personas crean o magnifican hechos desconocidos […] para generar apoyo hacia iniciativas políticas futuras”.2

La razón por la que creo que Coates habla de ignorancia estratégica cuando habla de El Sueño es notoria. A determinados grupos de la población estadounidense le conviene que la historia y actualidad de la discriminación —directa e indirecta— hacia la población minoritaria no se hable ni se discuta en la arena pública. Le conviene económicamente, porque de otra forma necesariamente vendría una discusión sobre reparaciones. Le conviene políticamente, porque de otra forma implicaría que muchos de los que ostentan posiciones de poder lo hacen no necesariamente por mérito, sino en parte por su color de piel. 

Ahora bien, ¿qué tiene que ver El Sueño con México, por qué habría de ser un tema de interés? Desde luego, hay que entender que el contexto histórico de las relaciones raciales es sumamente distinto entre ambos países. Pero, me atrevo a sugerir, algo similar puede aplicarse al estado sociopolítico de nuestro país, aún sin aplicar un lente racial —o al menos no en primer término—. Para explicar mejor a lo que me refiero hay que hacernos las siguientes preguntas: ¿sobre el trabajo y esfuerzo de quienes se contruyeron —se construyen— los cimientos sobre los cuales descansa nuestra sociedad? ¿Quiénes han sido sacrificados en nombre del progreso, la inversión privada y el crecimiento económico? ¿Quién ha quedado fuera del reparto de derechos? ¿A quién beneficia esto último?

Estas son preguntas incómodas. Tan incómodas, que una parte de la población mexicana parece haber fabricado su propio Sueño. Un ejemplo de ello es el ridículo tweet de Ricardo Salinas Pliego titulado “¿Cómo evitar que tu hijo vote por el comunismo?”, el cual publicó la semana pasada. “Quien vive bien es porque trabaja, y los resentidos no quieren trabajar, por lo que votan por el comunismo para que se le quite a los trabajadores y se les dé a los holgazanes”, parece ser la tesis de la lamentable viñeta. Si alguien busca hacer algo para combatir la desigualdad, se trata de envidiosos, de acuerdo a Sergio Sarmiento. Si se quiere vacunar contra el Covid-19 a presos o a personas en situación de calle, es una barbaridad en contra de quienes pagan impuestos y chambean y son honestos y un medianamente largo etcétera. 

Desde luego esto no se limita a cuestiones socioeconómicas. Volviendo al hilo conductor del color de piel, cualquier discusión que se desee tener sobre los efectos del racismo en México es acallada con la torpe excusa del resentimiento. También, cualquier iniciativa o activismo a favor de los derechos fundamentales de la comunidad LGBT+ es tachada de “ideología de género” (sic.), o mención de los principios y valores feministas como exageración y atropello contra los derechos de los hombres (súper sic.). 

En El Sueño Mexicano todo lo que acongoja se resuelve con “instituciones” e “inversión privada” —de preferencia, extranjera—, o con que el presidente ya no diga mentiras y ya no sea corrupto. O a lo mejor se resuelve cortándole las manos a los que roban, o con la pena de muerte. 

¿A qué se debe lo anterior? Sería fantástico contar con una única explicación sólida y concreta. A pesar de ello, dudo que exista solo una. Más bien se trata de un fenómeno plurívoco y, desde luego, para nada aislado al caso mexicano o estadounidense, ni mucho menos. Lo que sí creo es que existe una tendencia a ignorar ciertas cuestiones, ciertas realidades y cosmovisiones. Si el conocimiento es poder, el no-conocimiento también lo es. ¿Por qué creen que hay una insistencia de la extrema derecha para imponer el pin parental? Si se ignoran las perspectivas de ciertos grupos, con mayor facilidad se les puede caricaturizar y vilificar. 

“¿Cuál es la diferencia entre género y sexo? ¡Qué importa, es ideología de género! ¿Que por qué casi el 70% de la población indígena vive en situación de pobreza?3 ¡Qué importa, a lo mejor les hace falta trabajar más!” 

Un Sueño recorre México, y es El Sueño de quien se cree a sí mismo honesto, trabajador y “normal”, y de quien cree a los otros como resentidos. Como el estadounidense, no es un Sueño bonito, pero es uno del que debemos despertar. 

1. Coates, Ta-Nehisi, Entre el mundo y yo, trad. Javier Calvo Perales, Seix Barral, España, 2016, p. 11

2. McGoey, Lindsey, The Unknowers. How Strategic Ignorance Rules the World. Zed Books, Reino Unido, 2019, p. 253. CONEVAL, Medición de la pobreza 2008-2018. Pobreza en la población indígena. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, 2019. En: https://bit.ly/3aqQocF

3. CONEVAL, Medición de la pobreza 2008-2018. Pobreza en la población indígena. Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, 2019. En: https://bit.ly/3aqQocF

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