Vapes: Más allá de inhalar y exhalar

El uso de los vapes o pods desechables se ha popularizado en los últimos años, sin embargo es importante conocer el producto para tener un consumo consciente y responsable con tu salud y el medio ambiente

Por: Paulina Sánchez Hernández | @_paulinna19

El ligero mareo en la cabeza es inevitable; luego, la sensación de estar en calma, feliz. Llega un aparente estado de alegría y tranquilidad después de una inhalación. Qué fácil es conseguir ese sentimiento casi inexistente en la vida cotidiana con un aparato pequeño, discreto y colorido. Los vapes o pods desechables se han hecho cada vez más populares en México, sobre todo entre la población más joven, incluso entre menores de edad.

Es que aparentemente hay varias ventajas en ese aparato, por un lado, sus efectos inmediatos; calma, mareo, Por otro lado, están sus efectos sociales, ¿fumar antes de los 18? Se traduce en un intento de rebeldía, el sentimiento de cruzar límites, de pertenecer y de ser cool. Incluso para personas más allá de los 18 años, las ventajas sociales de fumar pueden ser interesantes. También existen las plataformas como Tik Tok en las que aparecen cientos de jóvenes rodeados de luces de colores exhalando humo por la boca, toda una estética.

Lo cierto es que los vapes desechables también tienen (como todo) desventajas. Parece que lo único que les falta a esos aparatos pequeños es que les informen a los consumidores las desventajas de fumar, porque dejando de lado la discusión moralista sobre lo “bueno” y lo “malo” de lo que implica “vapear” o fumar, lo importante es tener un consumo informado.  

Para el cigarro existen nociones consolidadas sobre sus efectos a corto y largo plazo. Es fácil encontrar información sobre lo que implica consumir tabaco, nicotina y otras sustancias químicas que se conjugan en un cigarrillo. El descubrimiento del tabaco no fue algo que ocurrió en este siglo, inhalarlo tampoco. Hemos convivido siglos con este artefacto, pero el vape es relativamente una novedad.

Tampoco es que los vapes o cigarrillos electrónicos sean muy nuevos, son más bien un invento de este siglo que se popularizó cerca del 2010. Recientemente han aparecido en el mercado los vapes desechables. Estos, aparte de ser productos predeterminados desde la fábrica, son aparatos cuyo funcionamiento solo es posible con baterías de litio y plástico de un solo uso.

Gerardo Santos tiene una vape shop desde 2003 y conoce bien los productos que vende. Empezó a comercializar estos dispositivos casi desde que aparecieron en el mercado, entonces ha atravesado por todas las etapas. 

Sobre los pods desechables, Gerardo Santos explica que, “estos dispositivos son los únicos que miden la nicotina distintos a todos los demás fabricantes. Cuando tú compras un bote de líquido para cigarro electrónico vas a ver que se mide por miligramos, los niveles de nicotina son en miligramos, 3mg, 6mg, 12mg, 18mg, incluso llegan algunas marcas a 24mg, ¿no? Y hay sin nicotina también. Pero por ejemplo las sales, o los que utilizan los pods, lo mínimo que normalmente encuentras es 24mg y es de ahí para arriba”, comenta.

Es decir, el consumo de nicotina de un pod desechable es mucho mayor al consumo de nicotina que se puede encontrar en líquidos para cigarros electrónicos. “Cuando tú ves el desechable dices ‘5% es un nivel bajo’, pero nunca se dan cuenta que no es el mismo porcentaje que miligramos. Si dice porcentaje, tienes que multiplicar por 10 el número que venga, si dice 5% es 50 mg. Esa es la fórmula para la cantidad de miligramos, que es como normalmente se mide la nicotina”, explica Gerardo Santos.

Sobre estos mismos dispositivos existe otra desventaja también poco difundida y de la que no se ha hecho mucha consciencia. Gerardo comenta que “los desechables para “vapear” es lo peor que existe para “vapear”,  en primera ya hablamos de la nicotina, en segunda, no es muy ecológico en el sentido que bueno, estás tire y tire a cada rato, no solo plástico, también una batería”, explica. 

Dejar en la basura un vape desechable, significa entonces tirar a la basura una batería de litio, residuos químicos de nicotina y plástico. De acuerdo al Conacyt, una persona en México consume en promedio 10 pilas al año. Según esta misma fuente, una sola pila puede contaminar toda el agua de una alberca olímpica. 

Por eso resulta importante desechar las baterías en un contenedor para su reciclaje, de lo contrario, si se desechan en la basura doméstica, estas pilas pueden terminar en vertederos, rellenos sanitarios o acuíferos, contaminando los afluentes de agua para consumo de seres vivos.

Así mismo, por los residuos en conjunto que contiene un pod desechable, como la nicotina y otras sustancias químicas, estos aparatos son considerados como materiales peligrosos o hazardous waste

Por último, queda pendiente legislar y regularizar el uso de cigarrillos electrónicos en México. Las últimas discusiones sobre la materia ocurrieron el año pasado, cuando por decreto presidencial se designaría la prohibición de importación de estos dispositivos; sin embargo, la Suprema Corte de Justicia calificó como inconstitucional la medida y alertó que debe existir una regulación para importar y vender vaporizadores para evitar la presencia de productos en el mercado negro.

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