Un 8M diferente

Tras un año de pandemia, las mujeres tuvieron que replantearse cómo vivir este día de gran relevancia histórica

Imagen de: Samantha Espino

Por: María Teresa Alcalá y Myrel Pezina | @t.alcala y @rel_izaguirre

Debido a la contingencia sanitaria, múltiples mujeres no pudieron salir a tomar las calles el 8 de marzo. Esto las hizo estar más en contacto con ellas mismas y las orilló a idear maneras de conmemorar este día. 

Protesta digital, en las calles y en el hogar

En las distintas redes sociales muchas mujeres subieron fotos sosteniendo carteles, acompañadas de sus pañuelos verdes y morados. Algunas otras salieron de sus casas para golpear cacerolas en señal de protesta. Otras mujeres usaron este día como uno de reflexión, mirando un poco hacia atrás a la historia de las mujeres y la instauración del 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora. Muchas otras, a pesar de la pandemia, decidieron salir a las calles a protestar contra la violencia, alzando carteles con consignas como “No hay peor virus que el patriarcado”.

Una marcha diferente a las anteriores

Samantha Espino, estudiante universitaria, compartió que para ella la experiencia de marchar este año fue distinta que la anterior. Debido a la pandemia y el encierro, la estudiante de Psicología Clínica admitió que estos últimos días han sido muy fuertes.

Entre las diferencias que logró notar con el año pasado, Samantha resaltó que en el actual hubo más encuentro con la propiedad pública, pues detalla que los carros de la Guardia Nacional, Liverpool y la fiscalía, entre otros lugares, fueron atacados como protesta y hartazgo. 

Está la cuestión de “sí, pero ¿por qué protestar con violencia?” y pienso, ¿sabes lo que pasó en Liverpool?, ¿sabes lo que les hicieron a dos empleadas? Siento que es gente que a lo mejor no conoce, o no tiene el contexto. Y si el gobierno no está haciendo nada por todas las desaparecidas y todas las asesinadas… ¿qué les va a costar arreglar un local?”.

Para la futura psicóloga, todos los días son de lucha por medio de pequeñas acciones. Samantha reconoce la relevancia que tiene el 8 de marzo y considera que, a diferencia de otros días del año, específicamente el 8 del tercer mes, la gente suele escuchar un poco más. 

Ese día siento que, y suena gacho, pero siento que realmente somos escuchadas. En un día fuera del 8M puedes decir cosas, puedes argumentar, puedes dar información y la gente te tira por un tubo. Y siento que ese día somos un poco más escuchadas, hay más atención en lo que queremos lograr”.

Protestar desde casa

Para Gris Zavala, estudiante de Letras Hispánicas, la fecha que tuvo más peso para ella fue el 9 de marzo. 

La joven universitaria compartió que el 8 de marzo lo vivió desde casa, pero a la vez expresó su admiración hacia las muestras de organización en toda la República, resaltando las acciones realizadas por mujeres en la Ciudad de México. 

Con esto de que pusieron barreras para que no pintaran a los monumentos pero pues terminaron haciendo algo mucho mejor que fue pintar las bardas y poner toda esa muestra de indignación que sentimos porque cuidan más a unas cosas que no están vivas, que a nosotras”.

Zavala detalló el valor que conlleva salir a tomar las calles, además de lo valioso que es el buscar otras formas de manifestarse y “no quedarse con los brazos cruzados”, ya sea desde casa, en redes sociales o con compañeras.

Me llenó de mucha satisfacción, saber que hay mujeres bien fuertes que no le tienen miedo a nada, y yo quiero ser como ellas”, admitió la futura letróloga. 

Para la estudiante, este día también resulta relevante para desmontar estereotipos de género y dejar de poner a la mujer en lo que muchos consideran un trono, pues resulta ser en realidad una jaula.

Desmitificar, pensábamos que el día de la mujer era celebrar la feminidad, ten un regalo porque eres la creación más perfecta, más hermosa. Nos pone en una cosa inalcanzable y nosotras solo somos personas, igual que los hombres, igual que cualquiera, merecemos respeto y que no se nos mitifique como si tuviéramos que responder a un rol específico”.

Respecto al paro del 9 de marzo, Gris compartió que ella asistió únicamente a una de sus clases como oyente, decidiendo activamente no participar y no hacer notar su presencia.

La mayoría fue, también había mujeres pero me encantó que la mayoría de nosotras se quedó callada, estábamos ahí como si no estuviéramos. El profesor nos apoyó y, aunque le dolió que no participaramos, él estaba consciente de por qué no lo hacíamos”.

Tras finalizar su clase, Gris utilizó el día para darse un espacio a ella misma de reflexión, descanso y sobre todo, autocuidado. Pues, la estudiante compartió que usualmente se concentra en actividades escolares o el trabajo, descuidando así la atención a ella misma. 

Dije, este 9 de marzo se trata de mí, de hacerme consciente de que estoy viva y que merezco un espacio bonito donde desarrollarme y vivir bien”, reconoció Gris.

La toma del centro de Monterrey

Paola Colión, estudiante de Comunicación, afirmó que aunque la marcha de este año fue un poco distinta por el uso de cubrebocas y la toma de precauciones, la experiencia de protestar no cambió mucho.

Las emociones, las sensaciones, la vibra que se siente en la marcha fue igual a años pasados, se siente una fuerza entre las mujeres que vamos a exigir, entre las consignas que gritamos”.

Para la futura comunicóloga, el 8 de marzo es un día para levantar la voz, hacerse visible y continuar la lucha por un mundo justo. 

Es importante que tomemos las calles o las redes, que alcemos la voz de la manera en que podamos, nosotras, sobre todo como mexicanas siento que es muy importante”.

Colión hizo hincapié en la importancia de alzar la voz, “para mí el 8 de marzo significa que, las que podamos, alcemos la voz por las que no pueden; ya sea porque han sido víctimas de violencia, fueron víctimas de feminicidio, siguen con miedo o siendo manipuladas, siguen viviendo en un sistema que no les permite alzar la voz”.

Violencia hacia las mujeres en instituciones educativas

El 8 de marzo, además de protestar en el centro de Monterrey o desde casa, algunas estudiantes universitarias decidieron colocar carteles afuera del distintivo mural del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Esto, con la intención de volver a dar visibilidad a las mujeres que han vivido violencia dentro de la institución.

Las estudiantes resaltan la falta de respuesta ante las denuncias realizadas por medio del protocolo de la universidad y su hartazgo ante compañeros que han abusado de alumnas, puesto que, a pesar de todo, reciben su título universitario y logran continuar con su experiencia académica sin sufrir las repercusiones de sus actos.

Rojo se va a graduar con honores este año, porque el Tec simplemente los defiende, no hace absolutamente nada por sus alumnas, todas las denuncias que ha habido de maestros, de alumnos, de acoso, de abuso, de violacion y no hace absolutamente nada”. Esto fue declarado por una de las universitarias que participó en la protesta del Campus Monterrey, sobre uno de los casos de abuso más recientes en el área de estudios, perpetrado por el alumno apodado como “Rojo”. 

Aunque protestar por medio de redes sociales es importante, la futura profesionista admite que la toma de calles es primordial, pues refuerza la visibilización de estos hechos.

Lo podemos poner en todos lados y aun así el Tec lo invalida, pero el ir a la institución y dejar un cartel, siento que sí llega a hacer la diferencia, igual llegó a publicarse en el periódico y creo que sí es algo importante, es ser escuchadas a fin de cuentas”.

Otra de las participantes en esta protesta profundiza sobre lo que significa tener que convivir con quien te ha violentado. Expone también la falta de actualización en el protocolo de denuncia, la actitud de la institución sobre las víctimas de violencia dentro de las aulas escolares, la falta de acción por parte de directivos académicos y el hecho de que el Tec “se llena la boca de palabras de que está haciendo todo bien, de que en realidad les importa, pero sabemos de casos que en realidad el protocolo ha fallado”.

Les dicen que fue un malentendido, que se disculpen, que si pueden ya estar en paz con sus agresores, que son faltas de comunicación. Está pésimo, vivir con esa carga, no sentirte segura dentro de la institución, en tu lugar de estudios, donde tienes que sentirte cómoda, por eso para nosotras sí fue importante acudir a la institución y hacer un llamado, seguir exigiendo que dejen de encubrir agresores”.

La situación pandémica afectó las vivencias de las mujeres de manera drástica y, por lo mismo, vale la pena retratar cómo es que pasaron el 8 de marzo, un día de importancia histórica invaluable.

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