Textos no feministas que cambiaron mi perspectiva del feminismo

La literatura escrita por mujeres no es inherentemente feminista. Sin embargo, existen textos no teóricos que ayudan a entender temas que conciernen y afectan directamente a las mujeres

Por: Paola González | @norapaolags

La literatura es una forma de encontrar otros mundos y un camino para traspasar las barreras que nos impone la sociedad. La mayor parte del tiempo nos acercamos a los textos sin saber muy bien qué es lo que encontraremos en ellos, pero una vez que cerramos el libro parece que nos convertimos en otras personas o, por lo menos, adquirimos ciertas ideas y perspectivas que no teníamos anteriormente. La literatura, para mí, ha sido una manera de reflexionar acerca de mi posición en este mundo. Como mujer, me ha ayudado a entender mi condición subalterna y además, me ha hecho poder comprender mejor la posición de otras mujeres a lo largo de la historia. En las siguientes líneas les presentaré algunos textos que cambiaron no solamente mi forma de ver la experiencia de las mujeres, sino de entender la lucha feminista con base en estas experiencias. 

Debo aclarar que no a todos estos textos los podemos considerar feministas (la palabra feminismo no existía cuando algunos de ellos fueron escritos). Sin embargo, esta literatura brinda mucha luz sobre la posición social de la mujer y el surgimiento de ideas que apoyarían el devenir de la lucha feminista durante el siglo XIX. Algunos, como el caso del texto de Isabel Zapata, me ayudaron a entender la intersección de la lucha feminista con otras luchas que nos atañen, como la ecológica y demás, como en el caso de los textos de Yolanda Segura, los cuales me llevaron por el camino de entender que lo político es personal (sí, cambié la premisa básica de la segunda ola del feminismo), y que es imprescindible que nos asumamos como sujetas que se ven afectadas por lo que ocurre en lo público. 

Número 1: Orgullo y prejuicio de Jane Austen 

Este texto lo leí en la preparatoria y lo odié. Las protagonistas me parecían ridículas y la idea de que un hombre tuviera que rescatar a una familia de la desgracia se me hacía insoportable. Yo, que ya era feminista cuando tenía 15 años, hice un comentario que consideré muy atinado en su momento: “este libro es machista”. Por suerte para mí, mi maestra de literatura me abrió los ojos al decirme que el texto subvertía los valores de la época que tenían que ver con el imperativo de que una mujer tenía que casarse para poder subsistir, además de que no podía heredar propiedad. Para ella, Elizabeth era una heroína que pudo desafiar los modos de la Inglaterra decimonónica al confrontar a varios personajes masculinos llenos de prejuicios. Después de esta lectura procedí a leer la obra completa de la escritora inglesa, eran libros llenos de ironía que me ayudaron a entender las dificultades que tenían las mujeres en esa época y las formas en las que se las ingeniaban para poder romper de alguna manera con el mundo en el que vivían. 

Número 2: Frankenstein de Mary Shelley 

Frankenstein o el moderno Prometeo se publicó cuando Mary Shelley apenas tenía 21 años. La idea la había concebido durante su estancia en Suiza en 1816. Europa había entrado en un invierno volcánico por la erupción del volcán Tambora en 1815. En un ambiente lúgubre, Shelley escribió la que es una de las obras cumbres de la literatura europea. Quizás la conexión con la condición de la mujer no es evidente, sin embargo, si analizamos el discurso del monstruo de Frankenstein podremos encontrar similitudes entre la posición inferior que tiene el monstruo y la subalternidad que sufre la mujer. El hecho de que se le niegue el lenguaje a la criatura también se puede equiparar con la ausencia –o acceso limitado– de la mujer decimonónica en la escritura. 

Número 3: Una ballena es un país de Isabel Zapata 

Este es un poemario que me llega al corazón, es uno de los más lindos que hay en la literatura mexicana del siglo XXI (y mi favorito). El yo poético conecta las experiencias de distintos animales, incluidas las maravillosas ballenas, con las maneras en las que los hemos excluido de la experiencia humana y, en algunos casos, llevado a su extinción. Los animales como seres sintientes, seres inteligentes y, en general, como personas es algo que se explora también en el poemario PER SO NA de Yolanda Segura. La conexión entre los animales, la naturaleza y las mujeres como seres inferiores a los hombres; la intersección que hay entre la explotación de las mujeres y la explotación de la naturaleza como factores comunes en la conjunción capitalismo-patriarcado, son explorados de gran manera tanto en el texto de Zapata como el de Segura. 

Número 4: serie de circunstancias posibles en torno a una mujer de clase trabajadora de Yolanda Segura 

Este libro lo leí en mi último año de carrera y lo amé absolutamente. Es un poemario que narra la experiencia de las mujeres mexicanas de la clase trabajadora (a propósito de que el 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora), quienes son las encargadas de velar, además, por el cuidado de lxs hijxs y la familia. El poemario trata los temas de la posmemoria y el vínculo generacional que existe entre las mujeres y, en mi interpretación, busca eliminar las líneas que hay entre la experiencia privada de la mujer y lo público. Esto último lo hace a través de un énfasis en que las decisiones gubernamentales y las crisis económicas afectan directamente la calidad de vida de las mujeres y las comunidades que las rodean.

Número 5: Ää: Manifiestos sobre la diversidad lingüística de Yásnaya Elena Aguilar 

Este texto me hizo entender los límites que tiene el feminismo y las imposiciones ideológicas occidentales cuando hablamos de reivindicación de los pueblos originarios, el respeto a sus lenguas y el derecho que tienen a su autodeterminación. Las luchas de las mujeres de los pueblos originarios ante la política estatal de exterminio de la diversidad lingüística han sido invisibilizadas dentro del discurso feminista en México y borradas de la causa feminista. Es por esto que considero esta lectura imprescindible para entender de manera holística todas las reivindicaciones de las mujeres en nuestro país. 

Estos libros no parten de una postura explícitamente feminista y tampoco teorizan acerca del feminismo. Sin embargo, sí nos acercan a la experiencia de las mujeres y a la intersección de esta experiencia con otras, por lo que fueron imprescindibles a la hora que quise entender algunas de las muchas aristas del feminismo. Solo me queda darle las gracias a estas increíbles escritoras por enseñarme el camino que me ha llevado a explorar el encuentro con las otras y otros que no forman siempre parte de mi experiencia propia. 

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