Te nombré en silencio: La promesa de encontrarte

Te nombré en silencio, un documental que sigue la lucha exhaustiva que realizan las Rastreadoras del Fuerte para encontrar a  centenas de desaparecidxs en el norte de Sinaloa 
Ellos dicen que sin cuerpo no hay delito. Yo les digo que sin cuerpo no hay remanso, no hay paz posible para este corazón.

Antígona González

Por: Paola González

Escarbar, desgarrar la tierra, rayarla superficialmente para poder encontrar y extraer el cuerpo o una parte del cuerpo de un ser querido. “Escarbar y escarbar y sacarlos a todos”. Esta es una de las frases enunciadas por una de las Rastreadoras del Fuerte en Te nombré en el silencio, la Ópera Prima documental de José María Espinosa de los Monteros, que sigue la lucha exhaustiva que realiza este grupo de mujeres para poder encontrar a centenas de desaparecidxs en el norte de Sinaloa. 

“No buscamos culpables, buscamos a nuestros tesoros”

La lucha de Mirna Medina, la protagonista de este documental, comienza con la desaparición de su hijo Roberto en 2014. Encontró una parte de él tres años después, en el verano de 2017, después de haber desenterrado 92 cuerpos completos. Para poder hallarlo tuvo que enfrentarse a un sistema que en lugar de apoyarla obstruyó la búsqueda de su hijo. El camino de la lucha por la justicia ni siquiera es una posibilidad para Las Rastreadoras, que tienen que preocuparse por encontrar los cuerpos eludiendo a los grupos delictivos del estado, compuestos tanto por miembros del gobierno estatal y federal como por narcotraficantes y sicarios. No buscamos culpables. 

Lxs que somos de Sinaloa estamos más que acostumbrados a la exposición de la violencia, que permea a través del lenguaje. Las conjugaciones verbales levantaron, mataron, amenazaron abren paso a las conversaciones en las comidas de las familias que vivimos en este estado. No te das cuenta de lo anormal que puede parecer hasta que hablas con personas que no han estado expuestos a esa cantidad de brutalidad en sus ciudades, aunque todo indica que con cada día que pasa México se hace más Sinaloa, todo México ahora es la tierra del narco. 

Como menciona Mirna, la violencia en Sinaloa no te toca hasta que te toca. Aún dentro de este estado, quienes no han pasado por situaciones así toman distancia de lo que sucede con otras familias y te encierras en una burbuja en donde piensas que lo que le sucede a otros no puede sucederte a ti, porque no trabajas en el narcotráfico. Sin embargo, la normalización y la penetración de las estructuras de las organizaciones delictivas en el cuerpo social es cada día más fuerte, por lo que el argumento de no estar dentro del narcotráfico ahora no impide que la violencia toque tu vida y la de tus seres queridos. Buscamos a nuestros tesoros

El cártel de las palas 

Ante esta violencia necropolítica, las mujeres sinaloenses han forjado personalidades fuertes y resilientes. Tienen que rescatar, buscar, desenterrar y enterrar a sus hermanxs, hijxs, esposxs, tíxs y padres. Las mujeres de mi tierra difícilmente se guardan un comentario, por más ofensivo que este sea para quien las está escuchando. Así son las protagonistas de esta historia, empezando por Mirna Medina, la líder de lo que ella enuncia como “El cártel de las palas”, un nombre que satiriza el discurso alrededor de los cárteles que impera en Sinaloa. Las Rastreadoras, por difícil que parezca su labor, nunca pierden el sentido del humor y de realidad que las caracteriza. 

Este grupo de mujeres tiene que tirar de lo instintivo, lo artesanal y lo científico para poder encontrar a sus familiares. Las vemos utilizar sus cinco sentidos más la intuición para poder llevar a cabo la búsqueda. No tienen que tener títulos académicos para poder encontrar los signos de una fosa clandestina, distinguir restos humanos de animales y exhumar un cuerpo. Sus guías son el amor y la determinación, el deseo de saber si sus seres queridos están vivos o descansan. Sus herramientas son palos que se encuentran, las palas, el agua y las pañoletas que las ayudan a sobrevivir el abrasador calor de esa región. 

Los lazos que han establecido entre ellas son vitales para la continuidad de la búsqueda. Rastrean los cuerpos perdidos de las otras y pueden continuar una lucha que de manera individual sería imposible sostener. El documental muestra en los últimos minutos una escena esperanzadora que dice mucho sobre la creación de esta comunidad: un círculo en el agua de una playa del mar de Cortés formado por estas mujeres, celebrando y uniéndose a través de sus cuerpos y del agua. 

“¿Qué nos compete como sinaloenses?”

Lo que más me sorprendió del documental fue la omisión de todo lo relacionado a las ocupaciones de lxs desaparecidxs. Como menciona en una entrevista de Pie de Página el director, los matices que hay entre las historias de cada una de Las Rastreadoras son determinantes y muchas veces estos matices se ven desdibujados por el discurso que impera en la región. 

Durante la filmación del documental, los narcotraficantes amedrentaron tanto a Las Rastreadoras como al crew: “Solo hubo una conciencia de lo que estaba pasando: son balazos y son balazos. Vamos a terminar lo que venimos a hacer y eso fue lo que hicimos, ellas y nosotros”. La vulnerabilidad, la exposición a la muerte es una constante en la búsqueda y en el retrato de esta búsqueda. Ante esta vulnerabilidad, podemos preguntarnos ¿en dónde empieza y termina nuestro deber? En mi interpretación, empieza con la promesa de encontrarles y termina con la de mantenerles a todxs en nuestra memoria, a pesar de que las condiciones materiales muchas veces nos impidan emprender la búsqueda de la justicia. Como menciona Sara Uribe en Antígona González: “Quiero el descanso de los que buscan y el de los que no han sido encontrados. Quiero nombrar las voces de las historias que ocurren aquí.”

Puedes ver el documental de manera gratuita a través del siguiente link: https://www.cinepolisklic.com/pelicula/te-nombre-en-el-silencio-ambulante

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