¿Se va a hacer o no se va a hacer?

Víctima de su ubicuidad, la carne asada en el Norte es más un concepto que un conjunto de reglas en concreto. La única manera de que una carne asada salga mal, es invitando a la gente incorrecta

Por Rita Gutiérrez | @AUTHORITARIAN

Hay un grupo muy específico de imágenes que vienen a la mente cuando se piensa en el norte de México, una de ellas es naturalmente la carne asada. Se hace una carne asada para celebrar momentos importantes, porque hay clásico de fútbol, el regreso de alguna amistad, para estar con alguien en momentos difíciles o simplemente porque se puede. Su ubicuidad dentro de la región se presta a múltiples interpretaciones, así que puede existir un debate acerca de qué es, siquiera, una carne asada. Su imagen más estereotipada, es esa que va de la mano con la narrativa del hombre norteño “macho”, es un evento en el que hombres de mediana edad permanecen alrededor del asador platicando mientras que sus esposas están dentro de la casa preparando ya sea una salsa, guacamole o un pico de gallo.

Se piensa entonces que durante gran parte del proceso que conlleva hacer una carne asada, los diferentes géneros permanecen en espacios separados. Soy la primera en reconocer que dentro del mundo culinario se tiende a asignar funciones específicas con base en roles de género erróneos y expirados, pero hay que dejar algo muy en claro: la carne asada no se trata de la comida, se trata de la gente. Y no son solo las personas más conservadoras las que hacen carnes asadas en el Norte, es raro que un domingo no exista el olor de una carne asada sucediendo a lo lejos, por lo que, si antes tenía algo de diversidad el concepto, ahora aún más.

Esta declaración no debería ser controversial ya que, si has crecido en el Norte muy probablemente has ido en múltiples ocasiones a carnes asadas en las que llegas a la casa y no hay absolutamente nada. No hay carne, no hay carbón y mucho menos la habilidad para construir un fuego ni distinguir la temperatura apropiada para cocinar cualquier tipo de carne ⏤especialmente en las primeras carnes asadas que pasan cuando tienes aproximadamente 14 años y realmente no sabes nada útil en ese tema aún⏤ Entonces, la razón por la que una persona que a duras penas está empezando a experimentar la pubertad te invita a una carne asada no es para asar carne, es para dejar en claro que le agrada tu compañía y que quisiera pasar una cantidad indefinida de tiempo contigo.

Esto se debe a que las carnes asadas no tienen un inicio o final determinado. Pueden comenzar horas antes de que se prenda el carbón o leña y terminar cuando las brasas finalmente mueren e incluso extenderse “hasta que el cuerpo aguante”. Algo que muchas veces se olvida es que el proceso de una carne asada es relativamente largo, más allá de tener que conseguir todos los materiales e ingredientes que se piensan usar ese día, el construir el fuego y esperar a que esté listo para poner algo en el asador toma tiempo. Preparar los ingredientes, además de esperar a que todo se termine de cocinar, igual involucra tiempo que en su mayoría es inactivo. Es por eso que en las carnes asadas idealmente no invitas a personas cuya presencia te desagrada, no tiene sentido hacerlo. Significa que por horas estarías experimentando constantes silencios incómodos.

Por ello, a diferencia de otros eventos, nadie espera ser invitado a una carne asada por compromiso. Son de los eventos más informales que pueden haber. Por esa misma razón no hay ni un mínimo ni máximo de personas que deben estar en una carne asada. Pueden ser tan solo dos amigos tratando de tener con qué entretenerse mientras hablan en el patio y toman cerveza, un grupo de amistades celebrando que alguien regresa a la ciudad después de mucho tiempo fuera o una familia entera reuniéndose después de meses sin estar todos juntos en el mismo espacio.

Las carnes asadas son un espacio para ya sea reír, llorar o todo a la vez. Puede empezar con primos y tíos haciendo bromas sobre cómo eras de pequeño y terminar en la madrugada recordando a los que ya no están. Se puede jugar en lo que la carne está lista y tirar carrilla entre tus amistades hasta el punto en el que quizás se les olvide lo que está en el asador. La única certeza que se tiene cuando se va a una es que vas a pasar mucho tiempo ahí, algo que en este mundo moderno donde el tiempo siempre falta, es una promesa muy importante.  

Debido a la pandemia es muy probable que uno se haya puesto a pensar en la gente que más extraña y en todas las cosas que hablarán cuando se vuelvan a ver en persona. Quizás una buena manera de volver a verse sería con una carne asada sin principio ni final. 

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