Revoluciones sociales: la importancia de las protestas feministas

El 26 de mayo del 2021 se llevó a cabo la segunda edición de TEDxtecdemty, un espacio para compartir ideas de impacto e importancia actual. En esta edición, la tercera ponente profundizó sobre la innegable relevancia de las marchas feministas

Por: María Teresa Alcalá 

No necesitamos que la violencia nos toque a cada una de nosotras de manera individual para solidarizarnos con quien ya ha pasado por una situación violenta. Vamos juntas en la calle porque colectivamente nos duele lo que le pasa a las otras. Las protestas son una forma de expresar este duelo común” – Paulina Millán.

Aunque las protestas feministas y la toma de calles por parte de mujeres que buscan una liberación de un sistema opresor no son cuestiones nuevas, durante los últimos años han tomado una nueva luz. Tan solo unos años para acá, las marchas feministas han sido un tema discutido socialmente. Algunas veces las protestas de la lucha feminista son un tema de conversación que gira alrededor de un contexto de aprobación, de entendimiento y solidaridad, donde quienes conversan sobre el tema no solo lo defienden, sino que comprenden íntimamente la razón por la cual este mecanismo de lucha revolucionaria es importante. Sin embargo, las protestas feministas también suelen ser criticadas, desaprobadas y consideradas como una acción incorrecta, inmoral e indignante. Las marchas y protestas feministas han sido un tema que parece despertar lo peor de algunas personas. Aquellas mujeres que toman las calles suelen ser insultadas, tachadas de “locas” o retratadas como una amenaza social. También se suele declarar sobre estas protestas feministas que “esas no son formas”.

No obstante, la toma de calles es tan solo una de las muchas acciones que diversas feministas a nivel mundial ejercen en su lucha contra el sistema patriarcal que actualmente gobierna el mundo. Entonces, ¿cuál es la importancia de estas marchas? ¿por qué tomar las calles? Son estas interrogantes las cuales la profesora, escritora e investigadora, Paulina Millán contesta en su Ted Talk titulada “¿Por qué las calles y no otras formas? Entendiendo la protesta feminista”. Además, reflexionó sobre los diferentes movimientos sociales y el impacto que sus respectivas protestas han tenido a través de la historia.

Nadie se levanta un día y de la nada decide tomar las calles porque sí, sino que detrás de esto hay una razón que nos mueve a hacerlo, y que muchas veces también nos desborda”

Varios factores que acompañan la desaprobación de las protestas feministas son el desconocimiento, la ignorancia y la falta de comprensión sobre las razones detrás de una toma de calles. A esto, explica que para poder comprender una protesta feminista, se debe regresar a la razón que las provoca en primer lugar. La cual, como explicó Millán, es la terrorífica violencia que inunda la existencia de las mujeres. “El atropello constante de los derechos de las mujeres; y más recientemente también la violencia exponencial a la que nos enfrentamos por el hecho de ser mujeres”, afirmó la ponente sobre la razón detrás de la lucha feminista. También, la académica le recordó al público que en México actualmente asesinan a 11 mujeres diariamente, resultado de la violencia machista bajo la cual vivimos. “Eso nos indigna, y eso nos causa rabia, pero es una rabia digna y es una rabia justa que nos mueve a las calles”, explicó Paulina. 

Millán declaró que las protestas feministas –y en general las protestas de otros movimientos sociales– son también el medio para enfocar la atención en temas apremiantes; en cuestiones que no pueden esperar para ser resueltas y, sin embargo, parecen no cambiar o interesarle solo a unos cuantos. 

Este espacio [las calles] se toma como el escenario a través del cual se busca dar luz a un tema que nos urge resolver. Se impulsa la discusión social, se nos exige y se nos recuerda que ser mujer no debería ser un factor de riesgo”. 

Las distintas mujeres que protestan en las calles también lo hacen en un compromiso por aquellas compañeras, aquellas mujeres que han sido arrebatadas de su vida bajo un sistema patriarcal. La memoria histórica es otra característica de la toma de calles, pues se marcha y alza la voz por las que ya no están, por las mujeres que ya no pueden hacerlo en un intento de exigir justicia. 

Tomamos las calles para que sus vidas no pasen al olvido, para que la exigencia de esa justicia no pase al olvido, porque lo que se olvida no se resuelve”, afirmó Paulina. 

Las sufragistas: la lucha de ayer nos da los derechos de hoy

La historia ha demostrado en incontables ocasiones que la obtención de derechos no se resuelve solamente por medio del diálogo. 

Si las mujeres hoy podemos votar alrededor del mundo, es porque a muchas sufragistas les tomó una lucha constante de casi 100 años en muchos países. Tomaban las calles, vestían de blanco, compartían panfletos, se educaban, militaban sus ideas también en los tribunales y muchas de ellas perdieron la vida, pero hoy podemos tener este derecho tan básico”.

Además del voto, esta situación se repite para diversos otros derechos; derechos por los cuales muchas mujeres protestaron, exigieron, tomaron las calles y, en consecuencia, obtuvieron. Entre estos se encuentran: estudiar, trabajar, recibir un sueldo, militar en puestos políticos y poder denunciar tras ser violentadas. 

Incluso cuando las protestas sociales son primordiales, según Millán, estas no son la última y absoluta solución. Los cambios históricos toman años, décadas, incluso siglos, en obtenerse. Sin embargo, son parte esencial del rompecabezas de acciones, iniciativas y luchas que se realizan con el fin de erradicar el sistema actual. 

Ninguno de los movimientos que ha buscado cambiar las cosas, a diferencia de los que buscan mantenerlas igual, ha logrado sus objetivos desde la comodidad del silencio o del puro diálogo

Al ejemplificar otras luchas sociales, se mencionaron otros movimientos políticos, los cuales, al igual que el feminismo, hacen uso de la toma de calles como uno de sus mecanismos de protesta:

“Pensemos en los movimientos de los y las obreras que exigen mejores condiciones laborales. Pensemos en el movimiento de los derechos civiles, pensemos en los movimientos que defienden la tierra, pensemos en las protestas que defienden también la autogestión de las naciones indígenas, pensemos en Occupy Wall Street, pensemos en las madres en la plaza de argentina defendiendo a sus hijos desaparecidos, pensemos en todas las protestas de Hong Kong, pensemos en Black Lives Matter, pensemos en la Primavera Árabe pensemos en los Chalecos Amarillos de Francia, pensemos en el feminismo y lo que ha logrado a lo largo de la historia”.

Para cerrar, Millán aconsejó al público continuar con la presión social. Alentó continuar exigiendo a las respectivas instituciones, esto como el siguiente paso que hay que tomar como sociedad alrededor de estas temáticas.

En adición, propuso a los oyentes el continuar con la autoenseñanza sobre estos temas, para así crear una consciencia histórica y solidarizarse con las mujeres. “Seamos mujeres o hombres creo que hay que educarnos […], la historia de las mujeres, la historia del feminismo, no es algo que se nos eduque en la escuela y son cosas muy importantes para sabernos como agentes históricas, pero también cuando tú sabes la historia y cuando sabes lo que pasa, nos plantea caminos de qué podemos hacer

Es importante recordar que, tal y como explicó la autora de esta ponencia, las protestas feministas pueden resultar en paredes pintadas, o ventanas rotas, pero ningún daño público es más indignante que los crímenes machistas que privan a las mujeres de su vida y su libertad. 

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