Recordando a Abigael Bohórquez

Conoce el legado poético del sonorense Abigael Bohórquez.

Por: Myrel Pezina y María Teresa Alcalá | @myrelpezina y @t.alcalá

Nacido el 12 de marzo de 1936, Abigael Bohórquez fue un poeta sonorense que dedicó su producción literaria a temáticas sociales. Hijo de Sofía Bohórquez, Abigael llegaría a formar una relación cercana con su madre, pues su abuela, Dolores, los resguardó y protegió de una sociedad mexicana que hubiera juzgado a Sofía por ser una mujer embarazada sin formar parte de un matrimonio.

A lo largo de su vida, Bohórquez se desarrolló en la poesía y en la promoción de la cultura. Tanto en lo personal como en lo artístico, convivió con otros dramaturgos y artistas de la época, tales como Efraín Huerta y Carlos Pellicier, quien le dedicó un poema a Abigael en 1962, después de que el poeta ganara los Juegos Florales de Campeche, concursó en las categorías de cuento y poema. Fue también Pellicier quien afirmó que Abigael Bohórquez fue el primer poeta “importante que ha dado el norte”, además de ser una voz esencial al tratarse de la poesía. 

Fotos: Excelsior

El devenir poético de Bohórquez

Bohórquez escribió una larga lista de poemarios y obras de teatro, entre los cuales destacan dos en particular, Navegación en Yoremito (1995) y Poesida (1996). El primero es un poemario que reúne múltiples versos que el autor escribió a lo largo de su vida; entre sus características principales está un uso magistral del lenguaje, pues el autor hace uso de arcaísmos como “aqueste” (este), mientras que también introduce términos inventados por él, como “estadogozo” (estado-gozo). 

“Siempre los vi morir de la otra muerte urbana”

En cuanto a Poesida, este es un poemario que fue publicado póstumamente y, al contrario de Navegación en Yoremito, está escrito en un lenguaje más simplificado. La realidad es que este libro fue escrito durante la época imperante de la crisis del SIDA en México. Entonces, Bohórquez escribió sobre el pesar y el miedo de perder a sus amigos por este “mal de muerte” como él denominaba la enfermedad.

Entre sus páginas se encuentran los poemas de Abigael, pero también las historias de aquellos que lo rodeaban. El último apartado tiene como título “Retratos”, los cuales son una serie de poemas que narran las vidas de varios individuos. En estos versos cuenta los secretos que personas como “Pájara Gustavo” o “Daniel L’amour” tenían que ocultar, las dobles vidas que llevaban y, en algunos casos, sus trágicas muertes tempranas.

“Este era Jesús, el revelado; 
tuvo diez hijos a la luz pública
y era pastor de evangelizaciones,
pero de noche
era Herodías, Dalila, Semíramis, Astarté,
y danzaba entre velos y címbalos y coros de mancebos 
que palmeaban mucha ropa pelos pelos
aleluya aleluya
en la iglesia sodómica”

Bohórquez retoma el arte del testimonio en su escritura; en algunos casos plasma su propia experiencia y, en otros, retrata aquellos testimonios que la sociedad se rehúsa a ver. Es por esto mismo que se dice que Bohórquez no es tan conocido como otros autores mexicanos, porque a pesar de probar ser un gran escritor, la temática de su obra y su vida personal eran algo que la sociedad mexicana de su época no quería reconocer. Sin embargo, actualmente podría considerarse que Abigael Bohórquez es, sin duda, una lectura no canónica pero increíblemente interesante, audaz y vigente.

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