Los movimientos estudiantiles de Nuevo León: La lucha por la autonomía de la U(A)NL

Como parte del movimiento estudiantil de 1969, en Nuevo León, los estudiantes de la UANL lucharon por la autonomía y la democratización de su universidad

Por: Roberto Juárez López  

Durante las décadas de los 60 y 70, en Nuevo León se vivió un ambiente de fuertes choques sociales e inconformidades, así como de activismo político que apelaba a una mayor apertura política y democrática. Entre las distintas luchas sociopolíticas destacó el movimiento estudiantil de la UANL que, en esos entonces, no solo buscó ganar y hacer valer su autonomía, sino que también apeló por la democratización de la Universidad. 

Como tal, este movimiento se empezó a gestar a principios de 1960, extendiéndose hasta 1973.  Sin embargo, fue en 1969 cuando la lucha estudiantil pasó por un momento decisivo. Atizados por los acontecimientos de la matanza de Tlatelolco en Ciudad de México, los estudiantes de la UANL comenzaron a ser más exigentes con los directivos de la universidad y el gobierno estatal de Nuevo León, precedido por el gobernador Eduardo Elizondo Lozano. 

Los distintos grupos estudiantiles, provenientes de distintas facultades -principalmente la Facultad de Filosofía y Letras, Ciencias Químicas y Físico-Matemático- exigían, entre otras cosas, el mejoramiento de la infraestructura de sus aulas, así como el despido inmediato de distintos directivos de sus respectivas facultades, ya que los estudiantes argumentaban que dicho personal era insuficiente e incapaz de resolver los problemas administrativos que implicaban sus cargos. 

Imagen 1: Toma del Colegio Civil por parte de los estudiantes de la UANL. 1969

Desde sus inicios, la lucha estudiantil en Nuevo León se caracterizó por haber tomado distintas líneas de acción: desde marchas con antorchas y la ocupación de espacios públicos, hasta desobediencia civil y la toma de edificios universitarios. Asimismo la lucha estudiantil  contó con el apoyo de otras organizaciones dentro de la universidad, como el Sindicato de Trabajadores de la UNL (STUNL) y la Asociación de Maestros de la UNL, solidarizándose al mismo tiempo con sus respectivas causas.

Imagen 2: Pintas fuera del Colegio Civil, exigiendo la autonomía universitaria. 1969

En 1969, a causa del impulso que estaba tomando el movimiento de la Universidad, el gobierno de Elizondo decidió aprobar un nueva Ley Orgánica que cedió la autonomía a la universidad –cambiando su acrónimo de UNL al icónico UANL–. A pesar de que la reforma de ley promulgaba la creación de un órgano democrático dentro de la universidad: el Consejo Universitario, para elegir al rector y a los directivos, dicha reforma excluía sustancialmente la participación estudiantil. Sin embargo, a pesar del continuo descontento de los estudiantes y maestros, debido a la división interna del movimiento estudiantil y a que estaba por concluir el semestre escolar, el movimiento se disolvió. Entonces, la lucha de los estudiantes perdió fuerza. 

No sería hasta finales de 1970 y comienzos de 1971 que el movimiento estudiantil volvería a tomar forma.

Imagen 3: Plantón estudiantil fuera del Palacio de Gobierno. 1971

Durante 1970 se vivió el agravamiento de la crisis financiera dentro de la universidad. Esto dio lugar a que los directivos propusieran la creación de una cuota de inscripción para los estudiantes, así como la disminución del cupo en las facultades. Como respuesta a estas acciones, durante el resto del año los grupos estudiantiles se reagruparon, declararon nuevamente un paro indefinido y tomaron distintas instalaciones de la UANL. Progresivamente, todas las facultades se sumaron al movimiento, haciendo del Colegio Civil el epicentro de su protesta (este edificio era la antigua rectoría de la UANL). 

Imagen 4: Protesta fuera del Colegio Civil. 1971

Para comienzos de 1971, la lucha universitaria gozaba de una gran simpatía por parte de los ciudadanos. Asimismo, algunos directivos comenzaron a sumarse al movimiento, llegando a tomar un rol activo en las marchas, protestas y diálogos con el gobierno estatal.  

Imagen 5: Marcha encabezada por el rector Héctor Leal Flores. 1971

El gobierno de Eduardo Elizondo, en respuesta a los acontecimientos, aprobó otra Ley Orgánica el 26 de marzo de 1971, conocida como la Ley Elizondo. Esta propugnaba la creación de una Asamblea Popular de Gobierno Universitario. Sin embargo, la nueva reforma solo obtuvo mayor repudio por parte de la universidad.

Imagen 6: Lona criticando la antidemocracia de la Ley Elizondo. 1971

Como tal, la ley estipulaba que la Asamblea Popular sería integrada por miembros ajenos a la universidad, provenientes de distintos sectores industriales. Dicha asamblea estaría a cargo de votar por un rector y de designar a los directivos de las facultades. Nuevamente, esta acción excluía a los estudiantes y profesores de la toma de decisión. 

El rechazo a esta medida se comprende mejor si se considera que en Nuevo León muchos sectores económicos, incluyendo los sindicatos, se apegaban a las líneas discursivas del gobierno estatal. 

La Ley Elizondo fue tachada de antidemocrática por los estudiantes, y solo sirvió para enardecer a los distintos sectores de la universidad, desde directivos y trabajadores, hasta estudiantes. 

Imagen 7: Portada del Periódico Universidad. 1971. (Extraído de la Hemeroteca de la UANL). 

Durante los siguientes dos meses, posteriores a la aprobación de la Ley Elizondo, se vivió un aumento participativo en las diversas actividades de lucha. 

 Imagen 8: Manifestación masiva en la plaza del Colegio Civil. 1971

De igual forma, aumentó la violencia y la represión en contra de los estudiantes. Esto, con la intención de obligarlos a retomar las actividades académicas, disolviendo el movimiento. 

Imagen 9: Policías fuera del Colegio Civil. 1971.
Imagen 10: Policías desalojan a los protestantes del Colegio Civil y la Torre de Rectoría UANL. 1971.

Fue hasta el 6 de julio que se aprobó la reforma a la Ley Elizondo, concediendo la participación de alumnos y maestros en la elección de los directivos. Esto sentó las bases para la constitución de la Junta de Gobierno de la UANL. 

Sin embargo, para este punto, el movimiento estudiantil en Nuevo León había alcanzado dimensiones muy amplias, llegando a ser noticia a nivel nacional. Consecuentemente, la nueva Ley Orgánica fue fuertemente promovida, por no decir impuesta, por la administración federal de Luis Echeverría. La gerencia del gobierno federal, aunado a que la nueva ley no cumplía con todas las exigencias del movimiento, provocó que esta solo fuera aceptada parcialmente por ciertos sectores de la universidad. 

Cabe mencionar que, el día en que se aprobó la ley, el gobernador Elizondo dimitió de su cargo. Se piensa que fue la presión del gobierno federal lo que hizo ceder al mandatario. 

Después de todo lo ocurrido en Nuevo León, los líderes estudiantiles de la UNAM y el IPN, en un acto de apoyo y solidaridad con la UANL, convocaron una marcha en la Ciudad de México, que tomó lugar el 10 de julio de 1971. Trágicamente, esta desembocó en la matanza del Jueves de Corpus también conocida como El Halconazo. 

A pesar de la incesante represión del gobierno, la lucha de la UANL se extendería hasta 1973, año en el que se regularizaron por completo las actividades académicas. En la actualidad, los cambios sociales que se vivieron en Nuevo León durante los 60 y 70 dejaron su huella en la historia del estado, siendo la lucha estudiantil de la UANL un gran ejemplo de esto. La lucha por la autonomía universitaria dejó una marca en la forma en que se gestiona la universidad, y sigue siendo el referente a seguir de las nuevas causas sociales de los estudiantes. 

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