Los básicos del Ecofeminismo

Entre las ramas más discutidas del feminismo se encuentran la liberal y la radical. Te presentamos un poco sobre otra rama menos visibilizada: el ecofeminismo

Imagen de: Mary Read Grupo de Piratas Feministas

Por: María Teresa Alcalá y Myrel Pezina | t.alcalá y rel_izaguirre

Women and the Earth have to tolerate a lot” – Meena Kumari, Kaajal (1965).

Las mujeres y La Tierra tienen mucho que tolerar. La concisa pero acertada frase del largometraje Kaajal resuena con el ecofeminismo.

El ecofeminismo como tal tiene su origen a través de tres movimientos distintos pero relacionados: el ecologismo, el pacifismo y el feminismo.

Con un origen a partir de los años 50, el ecologismo busca la defensa del medio ambiente, fue el despertar de conciencia con respecto a los daños causados hacia La Tierra por los humanos. El ecologismo como movimiento social, político y global, protege y defiende a la Madre Tierra.

Con su origen en el siglo 18, el pacifismo es la corriente de pensamiento caracterizada por su oposición a la guerra y al uso de violencia. Como movimiento político, social y, en instancias, incluso religioso, la ideología pacifista hace uso de distintos medios en la búsqueda de sus objetivos de alcanzar y permanecer en paz, como el boicot, la desobediencia civil, la educación por la paz, por mencionar algunos.

El feminismo (o más bien, los feminismos), son ramas de pensamiento teórico que luchan por la liberación de las mujeres, la erradicación del patriarcado y contra el sexismo. El feminismo busca que las mujeres tengan la oportunidad y el derecho de una vida digna.

De la teoría a la práctica: vivencia ecofeminista

A finales de los 70, y a partir de estos tres movimientos ya mencionados, es que surge el ecofeminismo. En 1974, Françoise d’Eaubonne, escritora y teórica feminista, acuñó el término ecofeminismo en su ensayo titulado “Le féminisme ou la mort” (Feminismo o Muerte). En este texto, Françoise profundiza sobre la relación y conexión latente que existe entre las mujeres y la naturaleza. Para d’Eaubonne, la masculinidad tóxica es causante de la contaminación y las diversas influencias destructivas del planeta Tierra. 

El 28 de marzo de 1979, ocurrió una fuga de radiación en la central nuclear Three Mile Island de Pennsylvania; este hecho fue considerado como uno de los accidentes históricos más impactantes en Estados Unidos, lo cual llevó a que miles de mujeres se movilizaran para organizar la que se consideró como la primera conferencia ecofeminista “Mujeres y Vida en la Tierra” en 1980. En este foro ecofeminista, las asistentes examinaron las relaciones entre la ecología, el feminismo y el arte de sanar.

Y 7 años previos a la conferencia ecofemenista estadounidense, al norte de India, las mujeres pertenecientes al Movimiento Chipko lograron impedir la tala de árboles en bosques comunales, al “abrazarse” (atarse) a los troncos en un acto de protesta pacífica. Las campesinas y artesanas del Movimiento Chipko ejemplifican la praxis ecofeminista. 

De acuerdo con Ynestra King, teórica ecofeminista, la rama ecologista del feminismo reafirma el valor de cada ente vivo en el planeta Tierra. King afirma que la devastación de La Tierra y sus habitantes, causada por las fuerzas empresariales y militares, es una preocupación feminista. Por medio de poderes gubernamentales y estatales, los sistemas de dominación actuales no únicamente niegan el derecho a las mujeres de tener libertad y autonomía sobre sus propios cuerpos, sino que también son manifestaciones de poder que destruyen el medio ambiente.

Diferentes Ecofeminismos

Es también en la década de los 70’s que el ecofeminismo toma forma como ecofeminismo esencialista, con teóricas como Mary Daly y Susan Griffyn. Considerado como el ecofeminismo “clásico”, el ecofeminismo esencialista destaca que las mujeres deben emanciparse de la cultura masculina, la cual está obsesionada con el poder y el control, lo cual ha resultado en guerras y en la contaminación del agua, aire y tierra. El ecofeminismo esencialista considera que debido a la capacidad reproductiva y gestante de las mujeres, estas tienen una mayor proximidad con la naturaleza. El corte esencialista contrapone a la cultura femenina con la masculina, y es de hecho la visión no esencialista del ecofeminismo la que contrapone a la mirada esencialista, y argumenta que las mujeres tienen cualidades a la vez masculinas y femeninas. 

Ecofeminismo Espiritualista

Otra subrama del ecofeminismo, el ecofeminismo espiritualista, tiene aparición entre la década de los 70’s y 80’s.

Con Vandana Shiva como una de sus principales teóricas, el ecofeminismo espiritualista, como su nombre lo detalla, tiene una dimensión espiritual, donde se vincula a un carácter sagrado de la naturaleza y la vida.

El ecofeminismo espiritualista hace una profunda crítica al desarrollo occidental, pues considera que el desarrollo de ciertas regiones y países resulta en la destrucción de otras formas de vida en pueblos indígenas, además de perjudicar a los campesinos de países no occidentales.

Esta subrama cuestiona dicho desarrollo, pues pone en evidencia que aunado a este  supuesto desarrollo, hay un fomento de injusticias y explotación hacia las mujeres y la naturaleza.

Para Vandana Shiva, “lo que recibe el nombre de desarrollo es un proceso de mal desarrollo, fuente de violencia contra la mujer y la naturaleza en todo el mundo […] [el mal desarrollo] tiene sus raíces en los postulados patriarcales de homogeneidad, dominación y centralización que constituyen el fundamento de los modelos de pensamiento y estrategias de desarrollo dominantes”.

El ecofeminismo espiritualista subraya que la destrucción de la naturaleza es resultado del patriarcado occidental y detalla un énfasis hacia la justicia ambiental. Considerando así, que actualmente la justicia social implica también la ecojusticia. 

Otras relevantes teóricas de esta corriente espiritualista son María Mies e Ivonne Gebara.  

Ecofeminismo Constructivista

A partir de los años 90, comienza a desarrollarse la subrama constructivista del ecofeminismo. Con Bina Agarwall, Mary Mellor, Dianne Rocheleau, Alicia Puleo, Donna Haraway y Sandra Harding como algunas de sus teóricas, la mirada constructivista señala que no hay una esencia femenina que resulte en una cercanía entre las mujeres y la naturaleza, por el contrario, esta proximidad entre naturaleza y mujeres es un mero resultado de las opresiones históricas bajo el sistema de dominio patriarcal.

Bina Agarwall sostiene que las responsabilidades y roles de género resultan en una cercanía de las mujeres con La Tierra, pues siendo ellas quienes cargan con el cuidado del hogar, la familia, o el cuidado del huerto, esto provoca una conciencia ecológica. Así, la división sexual del trabajo y las distribuciones de poder inequitativas de acuerdo a divisiones de clase, género y raza fomentan esta relación de las mujeres y la naturaleza, considerada esencial e innata para otras corrientes del ecofeminismo.

Más y diversos ecofeminismos 

Además de los tres ecofeminismos ya mencionados, también existe el ecofeminismo queer, el ecofeminismo animalista, vegano o antiespecista y el ecofeminismo en Abya Yala, que es una manera de referirse al continente que es mayormente conocido como América.

Algunos libros que pueden servir como introducción al ecofeminismo son: 

1) Ecofeminismo: Teoría, crítica y perspectivas de María Mies y Vandana Shiva 

2) Abrazar la vida: mujer, ecología y supervivencia de Vandana Shiva

3) Mujer y naturaleza: el rugido dentro de ellas de Susan Griffin

4) Feminism and the Mastery of Nature de Val Plumwood

5) Ecological Feminism de Karen J. Warren 

6) El ecofeminismo. Exponentes y posturas críticas. Esta antología realizada por la UNAM comprende varias posturas ecofeministas, aquí podrás encontrar autoras como Bina Agarwall, Karen Warren, entre otras.

Comparte en:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp