La simulación en la era digital: guerra de influencers bajo el cambio climático

Por: María Teresa Alcalá | @t.alcalá 

Durante los últimos años, adentrarse en el mundo de las redes sociales significa entrar a un mundo virtual listo para mostrarnos, a nosotros los usuarios, tanto estilos de vida lujosos como el ideal de belleza a perseguir. Bajo la era de los influencers, difícilmente se está libre del contenido de estos personajes, de estas “figuras públicas” que dedican su día a día a promocionar productos, servicios, estilos de vida, ropa, marcas, maquillaje… hasta cursos para aprender a tender camas y ser una “buena” ama de casa. 

Debido al poder mediático que estas personas tienen y a su alto nivel de audiencia, lo acontecido con las influencers más relevantes como Mariana Rodríguez o Andy Benavides, probablemente llegará a nuestro conocimiento sin buscarlas o, incluso, seguirlas. Actualmente, son ellas quienes gobiernan no solo el estado de Nuevo León, sino también el mundo digital en el que nos movemos. No obstante, personajes como ellas cuentan con un equipo que, si se intentara enlistar, sería una tarea interminable. 

Publicistas, asesores de imagen, asistentes, community managers, entre otros puestos de trabajo, conforman el equipo encargado de construir la imagen y reputación de los y las influencers. Así, las portadas en revistas de sociales como lo son Quién y Caras, son estrategias de comunicación meditadas y planeadas, que buscan reforzar la imagen que cada una de estas mujeres ha ido construyendo en los últimos años, imagen que fascina y conmueve a las audiencias (por alguna razón que yo no termino de entender).

En el caso de Andy Benavides, su retrato es la de una madre exitosa, que “ha tenido que sacrificar mucho tiempo de calidad” con sus hijas para así continuar con su maravillosa carrera de #girlboss (o niña jefa si queremos evitar anglicismos). En el de Mariana Rodríguez, tal vez está de más que diga que su imagen es la de la actual primera dama, la más joven y “perfecta” que haya tenido todo México, una esposa que ha apoyado a su marido en todo momento de su carrera política. 

Sin embargo, tras las recientes portadas de revista de cada una de ellas (recordando que, al menos públicamente, estas dos “figuras públicas” son prácticamente enemigas –o eso se han encargado de hacerle saber a sus seguidores–), una como usuaria de internet no puede evitar preguntarse si este contenido editorial es honesto, sincero y genuino, o un mero intento de distracción de los problemas reales que atraviesa el estado. ¿Es acaso Mariana Rodríguez la cara bonita que se encarga de mantener la imagen de Samnuel García y su gobierno como correcta, ideal y necesaria para Nuevo León?

Detrás de lo que influencers como Benavides o Rodríguez nos muestran diariamente (una agenda ocupada, las hijas de Benavides siendo adorables, Mariana con niños en el DIF, qué marcas de ropa comprar y qué maquillaje utilizar) es importante recordar la actual situación que se vive al norte del país: la presa de La Boca se ha consumido en su totalidad, tras 52 años de abastecer de agua a Nuevo León. Esto ha agudizado por completo la actual crisis hídrica que enfrentan los regiomontanos al día de hoy. A esto se le deben sumar los incendios en la Sierra de Santiago Nuevo León y en la Sierra de Arteaga y, además, la pésima calidad del aire que respiran los nuevoleoneses. Bajo este contexto riesgoso del cambio climático, con incendios, sequías, cortes de agua y aire sucio, ¿hasta qué punto las portadas en revistas y el contenido en Instagram buscan distraer al público general y a los ciudadanos de Nuevo León? La estabilidad de las tierras regiomontanas está en riesgo, pero de momento, las entrevistas de estas dos mujeres y sus instagram stories continúan siendo el pan de cada día entre jóvenes y adultos por igual. 

No busco que se me malinterprete, ni tampoco desdeñar el trabajo que puede encontrarse en revistas y publicaciones de sociales. Pero el consumo de este contenido no debe ser el foco central, ni la primera dama debería de ser idealizada y mistificada como lo está siendo actualmente. Quien la defiende a capa y espada debe recordar que una mirada crítica a quienes más admiramos es justa y necesaria, sobre todo si de quien estamos hablando es la actual primera dama del estado. El contenido de redes sociales debe también orillarnos al cuestionamiento, y no solo a la admiración ciega y total de un estilo de vida que está calculado hasta el más mínimo detalle. 

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