La metamorfosis de Laszlo Loszla

A un año de su reinvención, Laszlo Espacio permanece como una de las propuestas gastronómicas más accesibles y valientes de Monterrey. Continúan apostando por productores y conceptos enteramente locales

Por: Rita Gutiérrez | @AUTHORITARIAN

El 18 de octubre del 2018, con la frase “Monterrey como nunca antes” es como se anunció la llegada del restaurante El Gran Laszlo Loszla al 947 de la calle Licenciado Verdad.  Su fachada permaneció exactamente igual a como se veía en Monterrey durante los años cincuenta, pero su interior albergaba una propuesta nunca antes vista para los comensales de la Sultana del Norte. Su menú apostaba por servir platillos hechos para compartir entre toda la mesa, tratando a los mariscos frescos, vegetales y productos fermentados en casa como protagonistas en lugar de los tradicionales cortes de res, además de valerse por técnicas de cocina no convencionales dentro del público regiomontano. Sorprendentemente, la ciudad acogió el concepto con gran entusiasmo. En efecto, era un Monterrey como nunca antes visto. 

Este lugar le apostó a alimentos poco convencionales dentro del escenario culinario regiomontano del 2018, el cual es muy diferente al actual. En el segundo piso de la casa que contiene el restaurante existe un increíble espacio para una barra de cócteles acompañado por un sistema de audio de alta fidelidad y una extensa colección de vinilos. Su selección de cócteles de la casa, además de tener con Old y Modern Classics, contaba con algunos propios de la casa que debo aplaudir por su accesibilidad hacia todo público a pesar de utilizar principalmente amaros. Sus menús exclusivos para fechas como la cuaresma, noche buena y año nuevo que comenzaron en el 2019 dejaban en claro que la creatividad del equipo de Laszlo Loszla apenas estaba siendo explorada. 

Pero eso fue en sus primeros dos años, en una época cercana pero a la vez infinitamente distante que es el mundo antes de la pandemia. Se tiene que reconocer que la industria de la comida es puramente “cut-throat” incluso en condiciones ideales. Más allá de la imagen idílica que el público puede llegar a  tener sobre la industria restaurantera, el tener desde un gran restaurante hasta un café es una tarea que exige tiempo, mucho dinero y mucho estrés. Aun así, nada puede asegurar el éxito. Como con el resto de las industrias, la meritocracia es meramente un mito. La pandemia solo agregó aún más presión al ya frío sector restaurantero. Y es bajo esa presión cuando no queda más que marchar hacia adelante o tronar.

Hubo un momento en el 2020 en el que llegué a creer que el Gran Laszlo Loszla iba a acompañar a demás restaurantes difuntos después de varios meses de silencio en sus redes sociales. No sería raro, el tipo de ingredientes y de propuesta exigen una inversión tremenda que no era posible en esa clase de espacio si cenar en interiores ya no era posible. De eso a traicionar sus principios quizás esa era la mejor decisión, sería una muerte digna. 

No fue hasta febrero del 2021 que se dieron señales que Laszlo no había muerto sino que había renacido. En vez de ser un solo restaurante nació en ese mismo lugar un conjunto de propuestas locales coexistiendo en lo que ahora se conoce como Laszlo Espacio. Iniciando con Nukita Coffee, también se encontraba Albur, un tap room para la cervecería artesanal cuyo menú de alimentos recuperó la esencia del Gran Laszlo Loszla, adjunto estaba Trópico Market que actualmente es una tienda de arte y objetos de artistas locales y mexicanos, además, ahí se hallaba el mítico Cuarto de Servicio, donde se tiene una de las colecciones más amplias de mezcal artesanal y otros destilados de agave en la ciudad. 

Era una propuesta ambiciosa que ha resultado exitosa. A pesar de que Nukita Coffee ya no se encuentra en Laszlo Espacio, a lo largo del 2021 este ha sido un lugar que ha podido crecer y ha seguido proveyendo espacios en los que se puede estar tranquilo con los tuyos gran parte de la semana. 

La colección de vinilos permanece y, a pesar de que no siempre se puede estar en la barra del segundo piso a raíz de la pandemia, aún se pueden disfrutar de excelentes cócteles en el Albur Tap Room. Desde los martes se puede pedir un menú cantinero siempre cambiante que, de nuevo, se recomienda para compartir con quien hayas visitado. Dentro de los platillos del Albur Tap Room de nuevo imperan los mariscos frescos, verduras y productos fermentados en casa. Sobra decir que es una opción altamente amigable para personas que tengan una dieta vegetariana o vegana. 

Recientemente el Tap Room también abrió su Coffee Bar en donde solía estar Nukita Coffee, que ofrece un menú de brunch desde las 9 am (incluyendo una selección de cócteles y cervezas artesanales) que se ha mostrado muy popular desde su apertura. Se pueden encontrar desde la clásica combinación de bagels, queso crema y salmón ahumado con huevos pochados y Bloody Marys hasta bánh mìs de pork belly y mezclas de Negronis. En definitiva, su propuesta de brunch es igual de sólida que la de la tarde. 


El hecho de que Laszlo Espacio se haya prestado para eventos de El Futuro Florece muestra la dedicación que el equipo tiene por apostarle a lo local. Y a medida que los tiempos cambien espero que, a pesar de mi eterno gusto por el lugar Laszlo Espacio, este permanezca adaptándose para mejorar. Puede que nunca más vuelva a probar su ya difunto postre de mousse de chocolate oscuro y betabel, pero es poco probable que deje de visitar su patio y su barra una y otra vez.

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