La crudeza de La peor persona del mundo

Joachim Trier retrata en 12 capítulos una parte de la vida de Julie, una mujer imperfecta, pero son sus defectos lo que la hacen completamente humana

Si en algún momento de tu vida te has sentido incomprendida, conflictuada o enamorada de dos personas a la vez, La peor persona del mundo es la película que debes ver. Incluso si tú, a diferencia de la protagonista de esta película, sueles tener todo bajo control, como quiera recomendaría revisar el filme noruego, pues este rompe con los estereotipos de lo que se espera de un melodrama romántico y de comedia.

Estrenada el 17 de marzo del 2022 en México y dirigida por Joachim Trier, La peor persona del mundo cuenta la historia de Julie por medio de 12 capítulos, además de un prólogo y un epílogo. La película narra 4 años de la vida de esta mujer, y muestra las distintas situaciones que ella vive con sus parejas románticas y su familia, además de los conflictos internos a los que debe enfrentarse.

Como cualquier amante del cine sabe, las comedias románticas (tanto las que son melodramáticas como las que no lo son) suelen contar con una protagonista perfecta o casi perfecta. Pero en el caso de La peor persona del mundo, Julie está lejos de serlo, pues se encuentra a sí misma en constante cambio, indecisión y conflicto. 

Esto se muestra desde un principio, cuando conocemos a la Julie universitaria estudiando medicina (donde “su esfuerzo y buenas calificaciones sí valían de algo”), solo para cambiar abruptamente a psicología, breve etapa donde se enreda romántica y fugazmente con un profesor. (¿Y cómo culparla? ¿Quién no ha sentido alguna vez en su vida académica un ligero enamoramiento por un docente? Mientras todo sea consensuado y sin brechas de edad dañinas, la idea de salir con un profesor no deja de ser emocionante). 

El romance de Julie con su maestro fue tan corto como su estancia en la carrera de psicología. Así, por segunda vez, vemos a la protagonista cambiar de carrera tan rápido como una cambiaría de hobby, y la vemos incursionar en la fotografía, carrera a la cual, finalmente, termina dedicándose.

En el universo cinematográfico creado por Joachim Trier, la única constante es el cambio. (Y yo, en nombre de todas las mujeres cambiantes, indecisas y a veces confundidas, se lo agradezco).

Esto hace de La peor persona del mundo una historia humana, genuina y cruda. Pues, en distintos puntos de la historia vemos la complicada relación de Julie con su padre, sus red flags al enamorarse, su autosabotaje y el síndrome de la impostora que a veces se apodera de ella. El contar con historias y personajes que se alejen de los estereotipos audiovisuales prototípicos cuando de personajes se trata es algo necesario hoy en día. Es por esto por lo que incluso cuando Julie se contradice a sí misma o llega a herir a aquellos que ama, como audiencia es inevitable no sentir empatía por esta mujer que se enfrenta a ella misma y a sus propios deseos volátiles y humanos.

Otro de los grandes aciertos de La peor persona del mundo es su retrato de las relaciones románticas y cómo estas pueden cambiar sin que una se de cuenta exactamente cómo, cuándo o incluso por qué. La supuesta estabilidad que Julie parecía tener con su pareja Aksel, exitoso dibujante y escritor de tiras cómicas, se ve sacudida cuando Julie se encuentra con Eivind, barista que conoce en una boda a la cual nuestra audaz protagonista se cola (para empeorar las cosas y hacerlas también más irónicas y divertidas, cabe recalcar que Julie se cuela a una boda después de abandonar un evento importante en la carrera de Aksel, su pareja de ese entonces). 

¿No es irónico que en la noche que Julie “debería” acompañar a Aksel, decida irse a casa, solo para en el camino colarse a una boda que se topa de pasada, y es ahí donde conoce quien será su segundo gran interés romántico del filme? Definitivamente esta es una historia llena de momentos clave, hermosos, divertidos, pero sobre todo humanos y crudos. 

Otro tema importante y latente en la La peor persona del mundo es la muerte y el inevitable miedo a esta (como si la película no fuera lo suficientemente impresionante con sus temas de amor, maternidad y familia, también retrata la muerte), pues casi al final del filme, la audiencia y Julie se enteran de que Aksel tiene cáncer de páncreas. Esto hace que la protagonista se reencuentre con su exnovio, lo cual les hace nuevamente ganar cercanía e intimidad emocional, demostrando así que el cariño por nuestras parejas puede traspasar la duración de la relación romántica.

Además de un profundo retrato de la muerte y sus complicaciones, la película también habla de la maternidad y la manera en que esta ha cambiado históricamente. Pues, como se narra en el largometraje, la bisabuela de Julie a los 30 años ya era viuda y se encontraba sola con cuatro hijos. La tatarabuela de la protagonista tuvo siete hijos, su tatara-tatarabuela tuvo seis hijos (dos de los cuales fallecieron de tuberculosis) en un matrimonio sin amor, mientras que la tatara-tatara-tatarabuela de Julie nunca celebró su cumpleaños número 30, pues en aquellos años la esperanza de vida de las mujeres era de 35 años. Mientras que en la actualidad Julie, al cumplir los 30 años, no solo no está ni siquiera comprometida, sino que no está segura de alguna vez querer hijos.

Este largometraje divertido y humano nos demuestra que los personajes genuinos y crudos son necesarios en el cine, pues proporcionan historias dignas de admirarse por su complejidad y profundidad. Así, La peor persona del mundo cuenta con una perspectiva fresca sobre lo complicadas, pero maravillosas, que pueden llegar a ser las relaciones románticas y, especialmente, retrata la relación que cada mujer tiene consigo misma. 

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