La ausencia de los políticos

En este debate, que no fue nada más que un performance, perdió la ciudadanía. Ningún candidato ganó y se demostró que la prensa tiene un compromiso que refrendar con la sociedad

Por: Redacción

Lo que pasó ayer

En la noche del 18 de mayo se tenía contemplado llevar a cabo el debate “Encuentros Ciudadanos” organizado por El Norte entre los candidatos punteros a la gubernatura de Nuevo León. Sin embargo, justo antes de comenzar el encuentro, el moderador, Jorge Meléndez, anunció que tres de los cuatro candidatos invitados, que habían confirmado su asistencia desde mediados de abril, decidieron no asistir al debate. 

Según comentó Meléndez, 20 minutos antes del inicio del debate, Clara Luz Flores de Morena, Fernando Larrazábal del PAN y Adrián de la Garza del PRI, enviaron una carta y un video en el que expresaron su descontento con el periodico El Norte, señalándolo de ser un medio arbitrario que se enfoca en promover la candidatura de Samuel García. 

Consecuentemente, el debate fue llevado a cabo con supuesta normalidad, solamente con la participación de Samuel García, cuyo discurso se centró en criticar a sus contrincantes ausentes. Mientras se realizaba el evento, los otros candidatos liberaron comunicados donde detallaron sus razones por las cuales se negaron a ir al debate.

Primeramente, Adrian de la Garza publicó un video en sus redes sociales donde acusaba al medio de “mentir sistemáticamente a los ciudadanos que aún creen en sus publicaciones” y de no contar con ninguna ética profesional. Asimismo, hizo hincapié en las encuestas que publican el Grupo Reforma que encabeza Samuel García, que, según el candidato, no reflejan la realidad ni la opinión de los ciudadanos nuevoleoneses. 

Por su parte, Larrazábal denunció que el debate era una “emboscada” en contra de su persona y que buscaba beneficiar la candidatura de Samuel García. En su comunicado señaló que las preguntas que le realizarían, tales como: “Su administración municipal terminó envuelta en la tragedia del Royale y en el escándalo de los quesos, ¿así gobierna Nuevo León?”, estaban diseñadas para difamar su imagen y replicar una narrativa errónea que, según el candidato, ya había desmentido en ocasiones anteriores. Aunado a esto, Larrazábal felicitó a Clara Luz Flores y de la Garza por su decisión de negarse a ir al debate. 

Finalmente, Clara Luz Flores, en la carta que mandó al periódico estipula que “el motivo para no asistir al Encuentro Ciudadano de El Norte es por considerar que, en este momento, no existen las condiciones para que mi participación sea evaluada de manera objetiva, ya que es pública y abierta la diferencia de su casa editorial frente las políticas y  posturas de uno de los partidos [Morena] que integran la coalición que me postula como candidata”. 

Al final del evento, el periodico El Norte realizó un publicación en sus redes sociales donde acusaba a los tres candidatos de aliarse para “boicotear” el debate. En términos de El Norte, el boicot fue orquestado mediante la alianza tripartidista de Morena, el PRI y el PAN. Seguido de esto, el medio difundió una serie de publicaciones criticando la actitud y motivaciones de los candidatos ausentes -señalando que habían dejado “plantada” a la ciudadanía- y elogiando la participación de Samuel García. 

P. D. Algunos apuntes

La ausencia de los candidatos puede ser analizada desde muchos ángulos, pero todos convergen en un mismo punto: la única que pierde con esa actitud es la ciudadanía. Los debates han sido un intento de llevar a cabo un ejercicio democrático para que los ciudadanos puedan dar un voto informado el día de las elecciones. 

Sin embargo, es bien sabido que los debates en México tienden a resumirse en peleas mediáticas entre los contrincantes; en lugar de haber sido un espacio donde estos contrastasen sus ideas y detallasen las implicaciones de sus propuestas, el debate de ayer y la ausencia de los candidatos reflejó su falta de interés hacia la rendición de cuentas con la ciudadanía. 

Las condiciones del debate Encuentros Ciudadanos eran cuestionables, así como el pretendido carácter objetivo del medio que lo organizó; sin embargo, la ausencia de los candidatos al encuentro comprueba que la clase política no está dispuesta a escuchar ni dialogar, no está dispuesta a ser cuestionada sobre sus propios actos y renuncia a la discusión pública. 

Samuel García tampoco fue ejemplo del ejercicio democrático del debate, ya que la mayoría del tiempo que se le dispuso para hablar lo invirtió en mantener su narrativa de “la vieja política”. En repetidas ocasiones hizo hincapié en que la ausencia de sus contrincantes era motivada por su cobardía y los acusó de haber cometido actos de corrupción en años pasados. 

Cabe resaltar que Samuel tampoco fue capaz de responder a los cuestionamientos; y cuando se le preguntó a bote pronto su percepción sobre la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) dijo estar “en contra”, aún cuando García y su familia directa están siendo investigados por delitos financieros.

Además, resulta importante analizar el motivo por el cual los candidatos decidieron declinar su participación en el debate. Si bien es cierto que el periódico tiene un sesgo y una línea editorial que termina por favorecer la postura del medio, el rechazo de la invitación por parte de los candidatos termina por afectar directamente la credibilidad de la prensa. 

El periodismo se encarga de registrar lo que pasa y de construir la realidad social en la que habitamos. Necesitamos una prensa más ética en la que podamos confiar, porque si no tenemos una prensa que respalde a la ciudadanía, entonces dejaremos de tener una herramienta de transparencia que funciona incluso de contra peso para el poder político.

Hay una crisis de credibilidad en la prensa que solo la prensa misma puede y debe solucionar, y hay que destacar que en esta tarea no tienen cabida los políticos que intentan definir cómo se debería o no hacer periodismo. Es evidente que se necesita mejor periodismo, uno que informe a la ciudadanía de manera clara y precisa, que logre recuperar la confianza entre los ciudadanos y que deje de beneficiar a las élites de los medios de comunicación. Pues al final, los únicos que se benefician de desprestigiar a la prensa son los políticos. 

En este debate, que no fue nada más que un performance, perdió la ciudadanía. Ningún candidato ganó y solo se demostró que la prensa tiene un compromiso que refrendar con la sociedad. 

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