Fílmicas: hacia un cine que nos muestre de qué estamos hechas

O sobre cómo un proyecto de difusión cinematográfica de poco más de un año nos ha acercado a décadas de historias contadas por mujeres 

Por: Kristelle Gutiérrez | @kristellegtz99

«En el 2019, 20% de las producciones fueron dirigidas por mujeres», se lee en una de las primeras publicaciones de la cuenta de Instagram @filmicas.mx, creada en diciembre del 2020 por cuatro estudiantes de producción cinematográfica de Monterrey. Desde ese momento, Marisa Martínez, Caro Zapata, Daniela Soria y Mar Flores se han dedicado a difundir el trabajo cinematográfico de mujeres alrededor del mundo, y con ello han articulado discusiones esenciales sobre la escasa visibilidad de este y los mecanismos patriarcales que condicionan nuestra experiencia al ver y hacer cine. 

Bajo la premisa de promover un «cine de nosotras», las cuatro compañeras, amigas y cineastas regias han logrado construir una comunidad sumamente apasionada, que a su vez comparte sin falta sus publicaciones, ya sea sobre proyectos locales integrados por mujeres que necesitan financiamiento, o sobre recomendaciones de la obra de directoras de acuerdo con su signo zodiacal. Lo que comenzó por hablar sobre sus películas favoritas y crear un portafolio en el que pudieran mostrar su trabajo, poco a poco trascendió la virtualidad propia de la plataforma en la que Fílmicas vio la luz: “Se ha abierto una conversación, también con nuestros compañeros hombres, porque aparte del cambio que vemos en nosotras mismas y los aprendizajes que hemos tenido, vemos un impacto en las personas que nos rodean en la universidad”, comenta Daniela, tras explicar que cada vez es más frecuente aprender en clase sobre películas protagonizadas y realizadas por mujeres. 

Para ellas, la experiencia de ser una mujer cineasta ha significado también confrontar los prejuicios sexistas, muchas veces edulcorados, de familiares o amigos que, aunque con buenas intenciones, dudan de la inequidad palpable en la industria del cine. En este sentido, Fílmicas también supuso una respuesta a esa pregunta incómoda en la que todas se reconocieron rápidamente: « Pero si tú eres mujer y haces cine, ¿cuál es el problema?, ¿en dónde está el machismo?». Ante estos cuestionamientos más bien sentenciosos, sus creadoras han desarrollado una perspectiva crítica sobre el ámbito que a ellas mismas las atraviesa. “Es algo muy obvio para nosotras, como que es algo muy real y que siempre ha existido”, explica Marisa.

Eso que para las estudiantes y cineastas resulta tan evidente y asfixiante también se transmite a través de las formas de violencia simbólica que abundan en el cine, por ejemplo, por medio de la rígida perpetuación de arquetipos de personajes que ejemplifican gratuitamente el producto de la socialización femenina, pero que en ningún momento buscan problematizarla o explorarla de forma crítica. El cine contemporáneo aún reproduce personajes femeninos cuya apariencia hipersexualizada es reflejo de una perspectiva hegemónica, o que existen en la narrativa exclusivamente para satisfacer las necesidades sexoafectivas de su contraparte masculina y permitir su redención. Vale mencionar que esta forma de representación también requiere de una audiencia que sea permisiva y que, de forma histórica, rechace terminantemente a los personajes que complejizan estas nociones y que desbordan los límites tan estrechos en los que se ha conceptualizado la feminidad. 

No obstante lo anterior, cada vez es más común escuchar en la discusión cotidiana sobre mujeres realizadoras que subvierten estos valores de diversas formas, y cuya obra dialoga con las mismas condiciones que sostienen dicho orden; un caso notorio es el fenómeno conocido como el ‘boom de la maternidad’, que se ha manifestado tanto en la producción literaria como en la cinematográfica, y que ha incomodado como ha brindado catarsis a las muchas experiencias de maternidad que hasta en tiempos recientes se habían considerado inenarrables. Para Daniela, “el 2021 fue un año en que se hicieron muchas películas sobre la maternidad, como en The Lost Daughter, en C’mon, c’mon o en Titane … todas películas de géneros totalmente distintos, el horror, el drama, la comedia”. 

Y es que estas historias también están cambiando la forma en que nos relacionamos con el cine, pues para las creadoras de Fílmicas, el poder entender a las mujeres dentro de la pantalla, sin importar la trama en cuestión, habla de una mirada particular que entiende las formas en que las mujeres nos relacionamos entre sí, con nuestro ambiente y con nosotras mismas. Aquel reconocimiento, en ocasiones difícil de explicar, es al que se refiere Mar cuando cuenta que al ver The World of Us (2016): “Jamás había llorado tanto con una película, porque lo vi y dije «esto me pasó a mí» y esto está dirigido por una mujer en Corea a miles de kilómetros … ¿cómo es posible que una película pudiera transmitirme esto si ni siquiera hablo el idioma?”.

Es precisamente esta sensibilidad narrativa la que ahora motiva las experiencias de las cuatro cineastas en su propio trabajo, quienes han sido inspiradas por “los vínculos que hemos creado entre nosotras, pero también con otras mujeres que también son de Monterrey y están en el medio con quienes podemos trabajar”, dice Caro. De hecho, desde la preparación del cortometraje La última muñeca, el primer proyecto cinematográfico bajo la dirección de Fílmicas, su determinación por cultivar un ambiente propicio para el desarrollo de espacios seguros para mujeres y sus producciones no ha conocido límites. 

En el primer aniversario de su cuenta de Instagram, se reveló la creación de “By Fílmicas”, un proyecto mediante el que las cuatro cineastas planean mostrar su trabajo audiovisual y proveer de una plataforma a otras mujeres. Aunque aún no pueden revelar mucho más sobre ello, parece ser que esta iniciativa representará un esfuerzo importante hacia la descentralización de los medios artísticos y culturales de nuestra ciudad: una ciudad que alberga a muchas otras, y cuyas morras siempre han estado al centro de las ideas de Fílmicas. Después de todo, el cine “es un área muy humana, donde el contacto humano y las personas valen todo, ¿entonces, cómo puedes estar en un set en el que no vales lo mismo?” piensa Mar. Asiento y pienso en que se me ha enchinado la piel. 

Y esto ––la piel–– me dice que si de algo estamos hechas, o si algo tenemos en común, es nuestra absoluta particularidad. Creo que nuestra minúscula experiencia al habitar un mundo inmenso, en el que lo universal es llano y hueco, es a lo que tenemos que aferrarnos; hasta dejar de pensar en nuestras historias, nuestras vidas, como una sección en el estante más remoto de todos.

Comparte en:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp