Celebrando a Leonora Carrington y su legado

La pintora Leonora Carrington nació el 6 de abril de 1917; conoce sobre su legado artístico y su relevancia inmortal

Imagen de: Capital México

Por: María Teresa Alcalá 

A más de un siglo del natalicio de Leonora Carrington, la relevancia de la artista prevalece.

Nacida en Lancashire, Inglaterra un 6 de abril de 1917, Carrington no pasó demasiado tiempo en su pueblo natal. Pues, con 20 años de edad y encontrándose en Paris, Francia, Leonora se vio obligada a escapar tras la invasión Nazi. Después de pasar una temporada en Madrid y Nueva York, Carrington se estableció en la Ciudad de México, lugar donde permaneció el resto de sus días, sin contar algunas estancias en Nueva York y una en Chicago.

La llegada de Leonora a la Ciudad de México fue posible gracias a su compañero y amigo Renato Leduc, con quien contrajo matrimonio para poder instalarse en el territorio mexicano. 

Distinta al arquetipo tradicional de las mujeres de su época, Leonora Carrington creó sus propias reglas. Siendo una artista surrealista, en más de una ocasión desafió a otros artistas de esta corriente, como Salvador Dalí, André Breton y Pablo Picasso. Tanto en lo público, como lo privado y lo artístico, el machismo de la época no era excepción, pues, este imperaba en cualquier ámbito en el que las mujeres decidieran involucrarse. El pertenecer al mundo artístico, convivir en círculos sociales con otros artistas y ser parte de la corriente surrealista representó –debido a la época– para Carrington una serie de complicaciones. 

En primera instancia, Leonora vivió constantemente rebelándose y rompiendo paradigmas y expectativas sociales; al estudiar, leer y querer ser artista bajo un contexto familiar en el cual esto no era lo que se esperaba de ella. Y en segunda instancia, al pertenecer a un mundo artístico compuesto en su mayoría por hombres, donde ella logró desarrollarse, no sin enfrentarse a diversas dificultades por el simple hecho de ser mujer. En sus palabras, no había tiempo de ser la musa de nadie.

La personalidad mística de Carrington encontró un hogar en la cultura mexicana y maya. 

Gnomos, duendes y gigantes: la creatividad e imaginación de Leonora

El característico amor de Leonora por la alquimia, lo místico, el folklore, los animales y lo espiritual son elementos fomentados en ella desde su infancia. Pues, tanto su niñera como su madre al educarla, le contaban leyendas irlandesas, entre las cuales destacaron las leyendas de la Diosa Blanca de Tuathá de Dana. Leonora era la única mujer entre sus tres hermanos; y la madre de Leonora, a diferencia de su padre, alentó su educación y su amor por el arte, apoyando su carrera como artista. 

En las obras de Leonora, sus composiciones creadas con una inmensa atención al detalle y un aire místico, con criaturas fantásticas y personajes como sacados de un cuento, toman inspiración a partir de sus vivencias. El simbolismo personal característico de la artista es distintivo en el surrealismo, además de ser recordado y estudiado aún en la actualidad.

El Mundo Mágico de Leonora… y de los Mayas

Entre las obras más relevantes y desafiantes de Carrington se encuentra el mural titulado “El Mundo Mágico de los Mayas”, realizado entre 1963 y 1964. 

La obra de más de 4 metros de largo surgió como un encargo del entonces director del Museo Nacional de Antropología, Ignacio Bernal.

Imagen de: El País 

En este mural, Leonora plasma su visión de la cultura maya y las creencias de los pueblos indígenas en Chiapas. El proceso de investigación tomó a Carrington 6 meses y un sinfín de bocetos. Asimismo, la producción previa al mural conllevó una visita a San Cristóbal de las Casas, donde la creativa pudo estudiar las tradiciones, la cultura y las prácticas mayas en cuanto a la relación de los humanos y la naturaleza, las diversas técnicas de medicina herbolaria y algunas otras temáticas.

En El Mundo Mágico de los Mayas se puede visualizar una comunidad maya alrededor de montañas bajo un cielo rojizo. El mural, dividido en tres partes conectadas por un arcoiris, también contiene una cruz maya en una de sus montañas, la cual sirve como mediadora entre los seres humanos y los dioses. 

Tras 104 años del nacimiento de Leonora, el impacto que su trabajo, vida y obra como pintora, escritora, muralista y escultora causó en el mundo artístico es digno de ser recordado. Sus composiciones, donde ella exploró diversos temas como el subconsciente, los deseos humanos, la naturaleza, y la identidad en un mundo cambiante, proporcionan una especie de magia necesaria en el mundo contemporáneo.

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