Beyond the Infinite Two Minutes: Una comedia con viajes en el tiempo

La ópera prima de Junta Yamaguchi retrata de una manera original la amistad, el deseo de cambiar tu destino y tomar riesgos

Por: María Teresa Alcalá

Beyond the Infinite Two Minutes, película dirigida por Junta Yamaguchi y estrenada en 2021, nos muestra un universo en el que el dueño de una coffee shop tiene un televisor capaz de mostrarle dos minutos en el futuro. Por “simple” que pueda escucharse la premisa, las acciones de los diversos personajes demuestran la previsibilidad de los seres humanos y la curiosidad que nos mueve a ponernos en situaciones riesgosas sin a veces medir bien los peligros que puedan resultar de estas experiencias.

La historia comienza con una bella mirada a de Kioto, Japón, que después nos lleva a conocer el café de Kato, en donde trabaja y convive con Aya, quien es cajera y barista en el local. Kato vive en un pequeño apartamento ubicado en el piso de arriba de su café, por lo cual toda la historia se desarrolla en estos dos lugares (salvo por la breve salida de Kato a visitar a una mujer que trabaja a lado de su tienda). Una vez dentro del local, Kato se encamina a su apartamento, donde comienza a tocar la guitarra. En su habitación, se da cuenta que su monitor le muestra su versión del futuro, que comienza a hablar con él y explicarle la situación. Asombrado y algo escéptico, Kato baja rápidamente a su local para confirmar lo que su versión del futuro le acaba de comentar. 

Con ese breve encuentro, la historia de Beyond the Infinite Two Minutes comienza a desarrollarse y atrapar al espectador. Aunque al inicio el largometraje se siente repetitivo y cansado, en poco tiempo la trama logra ser entendible para la audiencia, quien retiene la idea y logra entender el porqué de las repeticiones. Es así que Kato y sus amigos se encuentran asombrados y atrapados en un loop de dos minutos, en donde sus versiones del presente ven a sus versiones del futuro, solo para dos minutos después adentrarse en las situaciones y conversaciones que ya conocen de antemano. 

Con estas interacciones, los personajes se ven seducidos a intentar cambiar sus situaciones de vida, para pronto darse cuenta de que dos minutos no es tiempo suficiente para provocar grandes cambios en el mundo. Aun así, animado y casi forzado por sus amigos, Kato invita a salir a la mujer que trabaja en el local vecino al suyo. Este momento es crucial en el filme, pues su versión del futuro le aseguró que la mujer le diría que sí. No obstante, una vez que Kato la invita a salir, la mujer lo rechaza. Mientras un sorprendido y desanimado Kato regresa a su local, Aya lo orilla a mentir y asegurar que todo ha ido bien. De esta forma, la audiencia puede ver cómo las interacciones entre pasado y futuro pueden ser alteradas por pequeñas acciones, tales como mentir.

A pesar de que este filme es la ópera prima de Junta Yamaguchi, el creativo se ha desarrollado también en el ámbito teatral, pues ha dirigido producciones de teatro, además de videos musicales y publicidad. Beyond the Infinite Two Minutes, además de haber sido parte de la selección del Festival Internacional de Cine de Los Cabos 2021, también fue una de las obras cinematográficas presentadas en el Fantasia Film Festival en Montreal y el Festival de cine japonés Nippon Connection

El hecho de que la película de Yamaguchi hable del viaje en el tiempo es un factor que se complementa armoniosamente con la puesta en escena de todos los actores, pues todo lo que el público ve es presentado en un mismo plano secuencia grabado con un celular que deja maravillada a la audiencia durante una hora y diez minutos. Con su ópera prima, Yamaguchi ofrece una apuesta a las producciones más low-keys e invita a desafiar los límites tradicionales y tecnológicos del cine contemporáneo. 


Al igual que otras producciones que no cuentan con grandes cantidades de dinero para su producción, Beyond the Infinite Two Minutes demuestra que no es necesario contar con un enorme presupuesto para contar una historia que maraville a los espectadores. Con menos de 20 mil dólares para su creación, el filme logró cautivar al público. “Hicimos la película en 7 días, grabando sin parar desde las 6 p.m. hasta las 6 a.m.. Fue un infierno. Siempre estábamos cansados. Y el ‘cast’ y el ‘crew’ siempre me molestaban porque mi cerebro se quedaba muerto a las 2 a.m.”, compartió Yamaguchi sobre el rodaje a The Guardian.

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