Anarcofeminismo: Parte 1

El anarcofeminismo lucha en contra del patriarcado, las instituciones y las relaciones opresivas. En esta primera parte te explicamos más a fondo el concepto y también cómo se inició en algunos países hispánicos

Por: Mariana Castro | @pendejisimx

¿Qué es el anarcofeminismo?

El anarcofeminismo es la unión práctica y teórica entre el anarquismo y el feminismo, en la cual se vincula la lucha en contra del patriarcado a la lucha en contra de todas las demás instituciones y relaciones opresivas, entre las cuales destaca el Estado y el sistema de clases. De igual manera, esta rama del feminismo asevera que cuestionar al sexismo implica, a su vez, un cuestionamiento de toda jerarquía económica, política y personal.

El anarquismo como teoría busca la liberación de todos los seres humanos de todos los tipos de opresión en un mundo sin jerarquías, en donde las personas se organicen libremente y autogestionen todos los aspectos de la vida y sociedad con base en la horizontalidad, igualdad, solidaridad y apoyo mutuo. Consecuentemente, el anarcofeminismo es el siguiente paso lógico de dicha lucha política; debido a que un movimiento que centra sus esfuerzos en la abolición de las jerarquías, necesariamente debe de trabajar activamente para eliminar la relación de dominación de un sexo sobre el otro.

Similarmente, el feminismo anarquista niega que la liberación pueda ser alcanzada a través de estructuras e instituciones jerárquicas y opresivas como los partidos políticos, la democracia representativa y el aparato de Estado. En este sentido, las anarcofeministas son mujeres que se dan cuenta de que la revolución ya no puede significar la toma del poder o la dominación de un grupo sobre otro, en cualquier circunstancia y en cualquier tiempo; son mujeres que se percatan que es la propia dominación la que debe ser abolida. En su libro Anarchism: The Feminist Connection, Peggy Korneger señala:

“El anarcofeminismo trata de mantener al feminismo fuera de la influencia de la dominación por ideologías autoritarias tanto de la derecha como de la izquierda. Propone la acción directa y la autosuficiencia en lugar de campañas reformistas de masas favorecidas por el movimiento feminista ‘oficial’, con su creación de organizaciones jerárquicas y centralizadas y su ilusión de que el que haya más jefas, políticas y soldados mujeres es un paso hacia la ‘igualdad’”.

De igual forma, la teórica anarquista Marta Íñiga de Heredia señala que el anarquismo “ayudó a crear una conciencia feminista” debido a que fue capaz de identificar múltiples relaciones de dominación a través del análisis social que el movimiento emitía sobre las relaciones interpersonales, lo que llevó a la creación de un espacio en donde la atención se focalizó en la posición de subordinación en la que se encontraba la mujer en relación al hombre. El resultado de este análisis no fue solo el desarrollo de una crítica anarquista a las políticas sexuales y a la importancia del rol de la familia y la vida sexual en la (re)creación del orden social, sino también el establecimiento de una firme convicción de que “la reforma sexual y la emancipación de la mujer eran esenciales para el proceso de la revolución social». 

Inicios del anarcofeminismo hispánico

En España…

Este movimiento surge a partir de la necesidad que identifican diversas mujeres anarquistas por proveer una perspectiva de género al anarquismo, debido a que esta ideología, al igual que otras ramas izquierdistas, replicaba los mismos patrones patriarcales que caracterizaban a la sociedad a la que buscaba transformar. Sobre esto, la feminista anarquista Ruby Flick menciona:

“Durante demasiado tiempo, incluso esta ideología revolucionaria se ha identificado en gran medida con los hombres; se ha articulado con los hombres, se ha dirigido a los hombres y ha sido exclusiva para los hombres tanto en su lenguaje como en su participación. Por lo tanto, lamentablemente ha carecido de un análisis vital, especialmente en lo que se refiere a las realidades psicológicas y físicas de la opresión experimentada por la mayoría de la población humana: las mujeres”.

Un claro ejemplo de mujeres que compartieron esta misma forma de pensar fue la organización Mujeres Libres, un grupo anarcosindicalista español que estuvo activo durante la Guerra Civil Española en colaboración con la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Estas dos organizaciones se erigieron como puntos de resistencia y unidad antifascista ante las fuerzas del bando nacional y tropas franquistas en España en este tiempo. La CNT tenía, entre otros puntos, el objetivo de desarrollar el espíritu de asociación entre todos los trabajadores a través de la difusión de la cultura y acción anarquista, específicamente del sindicalismo revolucionario. Las mujeres que conformaban esta agrupación notaron que, a pesar de que la CNT proponía la igualdad de género como principio fundacional, esto no siempre se reflejaba en la práctica. Para citar a una de las militantes, Lola Iturbe, “dejan en la puerta de su casa el ropaje de amantes de la liberación femenina y dentro se conducen con la compañera como vulgares maridos”.      

Es entonces cuando Mujeres Libres se formó, a partir de esta inconformidad con la incongruencia entre el discurso oficial del movimiento anarquista y el trato que las mujeres recibían por parte de sus militantes. Dicho de otra manera, las mujeres que decidieron formar parte de esta asociación lo hicieron porque vieron una desconexión entre la teoría anarquista, la cual promulgaba la horizontalidad e igualdad como valores centrales, y las prácticas de grupos anarquistas dominados por hombres, en donde se excluían a las mujeres y se ignoraba la opresión de género. Es de esta manera que Mujeres Libres surgió, en palabras de Marta Iñiguez, “como un acto de fuerza y consciencia femenina de actuar como la vanguardia de la revolución y el progreso, con el objetivo de emancipar a la mujer de la triple esclavitud: esclavitud de la ignorancia, esclavitud de la mujer y esclavitud de la producción”. 

En México…

Dentro del contexto latinoamericano y, específicamente del mexicano, se ubica el semanario feminil antiporfirista con tendencia anarquista “Vésper”, que se publicó de 1901 a 1911 en México. Este semanario fue editado por Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, una activista mexicana que luchó activamente por los derechos de las mujeres y que, por atacar al gobierno de Porfirio Díaz, la Iglesia católica y el Estado, fue perseguida y apresada en múltiples ocasiones hasta que decidió exiliarse en San Antonio para continuar con la publicación del semanario. A pesar de que muchos periódicos de oposición fueron clausurados durante la época del Porfiriato, “Vésper” destaca por su fuerte carácter crítico e incisivo: “El general Díaz lo sacrifica todo a la ambición de reinar […]. El presidente necesita prestigio en el extranjero y se lo procura como los fanfarrones de barrio, derrochando en superfluidades lo que no tiene para cubrir necesidades”. 

A la par de la publicación de “Vésper”, Gutiérrez de Mendoza fundó el grupo político Las Hijas de Anáhuac en 1907, un grupo conformado por 300 mujeres anarquistas y a través del cual exigían mejores condiciones de trabajo para las mujeres mediante huelgas y protestas. También fue partícipe sumamente activa de la Revolución Mexicana, en donde colaboró en la creación del Plan de Ayala en 1911 antes de ser encarcelada por ser partidaria de Emiliano Zapata, quien la había nombrado coronela y organizadora del Regimiento Victoria. Posteriormente, Juana Belén Gutiérrez de Mendoza estableció vínculos con los hermanos Flores Magón, quienes fueron figuras centrales en el desarrollo del anarquismo mexicano.

En otros países de Latinoamérica…

Por su lado, en América Latina existieron muchas publicaciones que contribuyeron al sentimiento libertario que simpatizaba con la emancipación de las mujeres. Tal es el caso de “Propaganda anarquista entre las mujeres”, que se publicó en 1895 en Argentina con el propósito de tratar temas como el amor libre, la explotación en el trabajo febril y las distintas formas de violencia conyugal. De igual forma, se publicó en Argentina el año siguiente el periódico anarcocomunista “La Voz de La Mujer”, que recibió muchas críticas por parte de hombres anarquistas por reprochar las actitudes machistas dentro del movimiento. En 1905 en Perú, comenzó a circular el periódico obrero “La Alborotada” de tendencia anarquista con el objeto explícito de “defender muy en particular a las vejadas trabajadoras”. Cuatro años después, apareció el periódico anarquista “La Protesta” en el mismo país, el cual se caracterizó por publicar temas relacionados a la condición femenina. También existieron los periódicos “El Liberal” y “La Nueva Senda” en Uruguay, en donde se abogaba por la educación laica y la separación entre Iglesia y Estado.

Algunas lecturas que pueden ser útiles para adentrarse en el anarcofeminismo son:

  1. Anarchism: The Feminist Connection de Peggy Korneger
  2. History and Actuality of Anarcha-feminism de Marta Íñiguez de Heredia
  3. Anarcha-feminism: Why the Hyphen? de Kytha Kurin
  4. Anarcha feminism: The Beginning of the End of All Forms of Oppression de Sanya Sethi
  5. Feminismo y anarquismo de Emma Goldman

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